Análisis

“Nada podrá separarnos del amor de Dios” Cardenal Terrazas.

En agosto del 2008 Bolivia vivió un proceso de crisis política y gubernamental que llevó al país al borde de la guerra civil. Se desataron actos de desobediencia civil y política y se enfrentaron dos grandes sectores de la población, los simpatizantes del movimiento opositor autonomista denominados los cívicos, versus los simpatizantes del Presidente Morales aglutinados en el partido político MAS (Movimiento al Socialismo) referidos como los campesinos o indígenas.

La confrontación tuvo como protagonistas visibles, por un lado, al gobierno nacional de Evo Morales que asumió la presidencia del país en agosto del 2006, y por el otro, a los prefectos departamentales opositores de la región conocida como la “Media Luna” (Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, y para algunos también Chuquisaca), que impulsaban la constitución de gobiernos departamentales autónomos y rechazaban el proyecto de reforma constitucional que propugnaba Morales.

La crisis adoptó la forma de una confrontación territorial entre la región andina occidental, donde se concentraba la mayor riqueza minera principalmente en los departamentos de Potosí, La Paz y Oruro, y la región de los llanos orientales, rica en hidrocarburos y por su agro-ganadería.

Se había definido también una confrontación étnica entre indígenas y la población mestiza y blanca y se podía palpar un proceso de disgregación territorial de Bolivia, con imprevisibles consecuencias para la estabilidad política de toda la región.

En ese contexto se gestó el Referéndum Revocatorio y este fue convocado para el 10 de agosto de 2008, el objetivo era decidir la permanencia del Presidente Evo Morales, el Vicepresidente Álvaro García Linera y de ocho de los nueve prefectos departamentales.

El domingo 3 de agosto de 2008, 6 días antes de la realización del referéndum revocatorio, el Cardenal Terrazas pronunció su Homilía que intitulamos “Nada ni nadie nos va a separar del amor de Cristo”

A continuación ponemos a consideración de nuestros amables lectores, el video de dicha homilía y la correspondiente transcripción para que puedan formarse elementos de opinión que permitan realizar una lectura de uno de los momentos más álgidos de la historia de Bolivia en democracia.

Homilía de Cardenal Terrazas
Pronunciada en la Catedral de San Lorenzo Mártir
Domingo 3 de agosto de 2008

“Nada ni nadie nos va a separar del amor de Cristo” Así animaba Pablo a la comunidad de Roma ¿Quién nos va a separar del amor de Cristo? Ni los sufrimientos, ni las angustias, ni las persecuciones, ni el hambre, ni la falta de ropa, ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles.

Nadie nos va a separar del amor de Cristo, si este amor de Cristo, lo lleváramos todos a la práctica, de repente vamos a amanecer con que esta Bolivia es un espacio del reino de Dios y deje ya de proyectar una imagen donde Dios no existe, donde su mandamiento ha sido olvidado, donde su providencia no es reconocida.

Esa sería la patria que queremos, lo decimos ahora, para que el 6 de agosto no sea un discurso más. Nosotros que constatamos día a día, que también aquí en Bolivia, aquí en Santa Cruz, en muchas mesas no hay pan todos los días. Nosotros que sabemos que el alza de los precios impide adquirir aún lo necesario para nuestros niños, para nuestros jóvenes, para nuestros adultos, para todos en general. Aquí viene nuestro Dios y nos dice: Acérquense a mí, yo les voy a dar comida gratis, no es justo que ustedes anden peleando por un poco de dinero para comprarse aquello que no necesitaría ser pagado: El pan de cada día, la vida…

Ahí está el mensaje del Señor, distinto de otros que también prometen repartir pan, repartir comida, defender la vida. El Señor nos ofrece el plato más exquisito, el de sentarnos a la mesa como hermanos, el de acercarnos unos a otros, el de estrecharnos la mano, el de compartir lo que tenemos para que nadie en esta mesa extraordinaria de la vida que es nuestro país, nadie pase hambre, nadie sea excluido, nadie tenga que estar peleando para tener un poco de dinero que asegure su propia vida.

No necesitan irse, si tienen hambre es aquí que tenemos que solucionar ese problema, si están amenazados en su vida, es aquí que tenemos que llenarnos de la vida verdadera. Aquí a nadie se excluye, a nadie se persigue, a nadie se lo manda fuera del grupo que está allí escuchando al Señor. No necesitan irse, ustedes denle de comer, ustedes denles de comer… Es un llamado primero a rechazar todo egoísmo, a encerrarse en sus seguridades a abrirse a todo el que realmente viene a tocar nuestras puertas, nuestros corazones, para compartir con Él.

Y luego le llama la responsabilidad: No esperen milagros, no esperen cosas asombrosas, no esperen que otros vengan a solucionar sus problemas, no esperen a que les manden dinero de afuera para solucionar aquello que ustedes tienen que hacerlo entre todos, lo que sobra no es para votarlo, no es para derrocharlo. Lo que sobra hay que recogerlo para llevarlo también a los que están lejos, a aquellos que no han venido al grupo, a aquellos que necesitan esa vida, hay que llevarlos a ellos, hay que abrirse.

Y dice 12 canastos, y la biblia siempre simboliza las 12 tribus de Israel. En Bolivia tendría que recogerse 36 canastos, 36 canastos de las 36 tribus o etnias o grupos originarios o campesinos… no sé cómo los vamos a llamar en adelante. Deberíamos llevar también eso para los otros, en lugar de llevar odio y rencor y armas para que se vayan los que no son del propio partido, del propio grupo. Enseñanza bíblica es: Lleven, lleven el alimento de Dios, lleven la vida para todos.

Este mensaje mis hermanos mirémoslo también como un desafío a nuestra patria, ya estamos casi llenos del ruido de las bandas, de las marchas y se mezcla también con las otra marchas que no son tan cívicas y no son tan patrióticas en las que nos andamos apaleando y persiguiendo unos a otros, también hay esas marchas, en esta semana que va a ser la semana de los ruidos, pero a lo mejor la semana que no nos vaya a encontrar con ganas de trabajar por esta patria que la estamos retaceando.

Tenemos poco, dicen que hay mucho en Bolivia ahora, dicen que hay hartísimo dinero, qué es lo que está faltando entonces, y sin embargo hay mucha gente que no come, hay mucha gente que está sufriendo, hay mucha gente que vive del temor del día de mañana, eso poco o eso mucho que hay ahora, pero bien guardado por supuesto, hay que multiplicarlo, hay que hacerlo vida, hay que convertirlo en herramienta de vida, no de muerte, hay que multiplicarlo para que todos se queden en esta Bolivia, nadie tiene que irse nos va a decir el Señor. ¿Por qué quieren ustedes que se vayan? ¡Que se queden!, pero que trabajen, que compartan, que vivan con los demás y que formen realmente ese pueblo de Dios que debe pasar por las montañas y los llanos y por las selvas, cantando la verdad y la justicia y no los cantos de odio y de venganza.

Ojalá que esta semana el 6 de agosto y los dos días que espero habrá silencio antes del fatídico domingo 10, porque todos le tienen miedo a ese domingo, ojalá nos sentáramos para compartir y buscar salidas de libertad, de justicia, de amor para este nuestro país. Pero si no tienen ganas de sentarse estos días, por lo menos ojalá el 11 por respeto a esa inmensa mayoría del país que de un lado y del otro de nuestra región están pidiendo diálogo, están pidiendo soluciones. El pueblo mayoritariamente quiere paz, vida, diálogo, comprensión. Los pequeños grupos que andan por allá o por acá, haciendo que el ruido se imponga o que la fuerza se imponga, o que el odio se imponga, no representan el alma y el corazón del pueblo boliviano. El señor bendice el corazón, no las armas, bendice la vida, no la muerte. Nos bendice a nosotros si nos hacemos constructores de esa vida al alcance de todos.
Amén.

A pesar del fervoroso llamado pacificador que realizó el Cardenal Terrazas tanto a gobernantes como a gobernados, antes del referéndum del 10 de agosto de 2008, en la primera quincena de septiembre de 2008 murieron al menos treinta ciudadanos y se reportaron más de 100 desaparecidos en un contexto de denuncias de golpes de estado y la declaración de “estado de sitio”, un concepto equivalente al de estado de guerra por el que se dan a las fuerzas armadas facultades preponderantes para los actos de represión y quedan en suspenso las garantías constitucionales, en tiempos de democracia.