Análisis

El periodismo de alcantarilla

Así llama José Ignacio López Vigil al periodismo de investigación en su libro: “Manual urgente para radialistas apasionados”, un periodismo que implica un trabajo de investigación, en algunos casos a largo plazo, dependiendo del hecho que se investiga con rigurosidad y aplicación de técnicas de investigación que permitan recoger información contrastada y que mejor si es acompañada de pruebas incuestionables.

El género periodístico de investigación, conocido como periodismo de alcantarilla según el autor del libro, tiene el propósito de destapar, descubrir, develar aquello que está oculto y que las autoridades y las instituciones principalmente del área pública no quieren dar a conocer a la opinión pública.

Si nos preguntamos quién conoce una alcantarilla o quién ha estado en su interior, la respuesta será ninguno, porque se trata de un espacio que por cierto es inaccesible, inhóspito, putrefacto. Pero no podemos dudar que por la alcantarilla circula de todo, aguas servidas, excremento y ratas que pululan día y noche y por donde quieran.

Trasladada esta descripción al ámbito de la convivencia humana, encontramos una analogía en las acciones de las personas y de las instituciones, que de la mano de sus autoridades, se permiten malversar recursos del Estado, al extremo de pretender ocultar información, haciendo daño al país, pero principalmente a la población que debería recibir ciertos beneficios en la construcción de infraestructura básica y de servicios de apoyo al desarrollo humano.

El periodismo de investigación, según López Vigil, consiste en destapar alcantarillas, en sacar a relucir lo que huele mal y anda podrido en la sociedad. El periodismo investigativo no sólo informa sobre lo que no se sabe, sino que revela lo que no se ve, lo oculto, mejor dicho “lo ocultado”. Es la práctica de abrir puertas y bocas cerradas de testigos, de autoridades, de la población que conoce el hecho.

El develar, el destapar lo que se encuentra “oscuro” tiene sus propios riesgos para el periodista que se enfrentará frecuentemente a los “molinos de viento” que no permitirán realizar el trabajo de investigación periodística, encontrarán interferencias, obstrucciones, amenazas que para el periodista resulta más fácil dedicarse al periodismo de información que no conlleva riesgos de por medio.

El periodismo de alcantarilla implica un trabajo de investigación rigurosa, utilizando técnicas de investigación social, acudiendo a documentos oficiales, pero, sobre todo, buscando fuentes de información cercanas al hecho que se investiga para recoger datos, información, testimonios y pruebas del hecho que se investiga.

Para promover el periodismo de investigación, todo departamento de prensa requiere de un equipo de trabajo que comparta inquietudes y tareas que permitan hacer seguimiento de los hechos, pero también que el medio invierta en el salario de uno o de varios periodistas especializados con gastos cubiertos para transporte, material y otras necesidades que a veces quedan invisibilizadas.

Los medios de comunicación, además de hacer uso del género informativo y de opinión, será recomendable que puedan promover el trabajo de los periodistas de investigación, un género periodístico que ahora no tiene mucha cabida —salvo excepciones—, y cómo señala López Vigil, los medios y los periodistas necesitan constituirse en fiscalizadores sociales y en democratizadores de la comunicación con alma de detectives.

El autor es comunicador social y docente universitario