Cochabamba

Discurso de P. Christopher Washington en la CIII Asamblea de Obispos de Bolivia

Palabras de P. Christopher Washington, Encargado de Negocios de la Nunciatura Apostólica en Bolivia, durante la Inauguración de la CIII Asamblea de Obispos de Bolivia, que se realiza en la Casa de Retiros Cardenal Maurer, en la ciudad de Cochabamba, del 27 de abril al 2 de mayo del año en curso.

DISCURSO DE P. CHRISTOPHER WASHINGTON EN LA CIII ASAMBLEA DE OBISPOS DE BOLIVIA

Excelentísimo Mons. Ricardo Centellas Guzmán

Obispo de Potosí y Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana,

Excmos. Señores Obispos,

Estimados miembros de la Secretaría General de la CEB.

Señoras y Señores:

A la espera de que el Santo Padre Francisco nombre al nuevo Nuncio Apostólico, tengo el privilegio de dirigirme a esta Asamblea. Saludo a cada uno de ustedes con afecto y profundo respeto a su investidura, a su trayectoria episcopal, a su específica misión en esta amada porción de la Viña del Señor.

En su labor pastoral saben muy bien que con las nuevas tareas se presentan también otras que son perennes. Entre estas últimas puede incluirse la contribución de la Iglesia a los esfuerzos de la humanidad para construir una sociedad justa. Es una tarea que la Iglesia realiza mediante la palabra, es decir el dialogo, y la acción.

El tema del dialogo hace surgir una cuestión: ¿dónde se encuentra la fundamentación ética de las deliberaciones públicas para construir una sociedad justa? La tradición católica mantiene que las normas objetivas para una acción justa de gobierno son accesibles a la razón humana, prescindiendo del Evangelio. La razón humana es común a todos no obstante la diversidad de origen, raza o religión y la luz del Evangelio nos ayuda a purificar y iluminar mejor la razón. Por eso, la Iglesia sostiene que el mundo de la razón, de la racionalidad secular y el mundo de las creencias religiosas necesitan uno de otro.

El Santo Padre Francisco afirma: La Iglesia católica está abierta al diálogo con el pensamiento filosófico, y eso le permite producir diversas síntesis entre la fe y la razón. En lo que respecta a las cuestiones sociales, esto se puede constatar en el desarrollo de la doctrina social de la Iglesia (Carta Encíclica “Laudato si”, 63), una doctrina que se centra en los grandes valores humanos tales como la vida, la justicia, la verdad, la solidaridad, la búsqueda del bien común. La Iglesia siempre trabaja por el bien común.

A propósito de dialogo y de acción, me es grato traer a colación la palabra de reconocimiento y de esperanza que el Papa Francisco pronunció en la ceremonia de bienvenida a Bolivia, aquel 8 de julio de 2015: En esta tierra y en este pueblo, arraigó con fuerza el anuncio del Evangelio, que a lo largo de los años ha ido iluminando la convivencia, contribuyendo al desarrollo del pueblo y fomentando la cultura (…). La voz de los Pastores, que tiene que ser profética, habla a la sociedad en nombre de la Iglesia madre – porque la Iglesia es madre – y habla desde la opción preferencial y evangélica por los últimos, por los descartados, por los excluidos: ésa es la opción preferencial de la Iglesia. La caridad fraterna, expresión viva del mandamiento nuevo de Jesús, se expresa en programas, obras e instituciones que buscan la promoción integral de la persona, así como el cuidado y la protección de los más vulnerables.

El Papa en el encuentro también con las autoridades civiles, en la Catedral de La Paz, el 8 de aquel mismo mes y año, presentó claramente, con la sencillez y con la altura que lo caracteriza, el papel de las religiones en la sociedad: Debemos reconocer el papel específico de las religiones en el desarrollo de la cultura y los beneficios que puedan aportar a la sociedad. Los cristianos, en particular, como discípulos de la Buena Noticia, somos portadores de un mensaje de salvación que tiene en sí mismo la capacidad de ennoblecer a las personas, de inspirar grandes ideales capaces de impulsar líneas de acción que vayan más allá del interés individual. Y habló de la fe con términos también claros y firmes: La luz del evangelio de Cristo no es propiedad de la Iglesia: ella es su servidora: la Iglesia debe servir al Evangelio de Cristo para que llegue hasta los extremos del mundo. La fe es una luz que no encandila: las ideologías encandilan, la fe no encandila, sino que alumbra y guía con respeto la conciencia y la historia de cada persona y de cada convivencia humana (…) La libertad religiosa – como es acuñada habitualmente esa expresión en el fuero civil – es quien también nos recuerda que la fe no puede reducirse al ámbito puramente subjetivo, porque no es una sub cultura.

Este precioso mensaje que el Papa dejó a Bolivia, es hoy, a casi dos años de su lectura, un motivo de esperanza en la construcción de una sociedad justa.

En nombre del Santo Padre Francisco agradezco a cada uno de ustedes por su contribución a iluminar la aplicación de la razón con la luz del Evangelio y por sus acciones concretas para construir una sociedad justa. El Papa conoce muy bien los esfuerzos que hacen ustedes en este campo y aprecia que los hagan con caridad, celo apostólico y en conformidad con la tradición católica y el Magisterio.

En este gozoso clima pascual que nos envuelve gracias a la maravillosa realidad de la Resurrección de Jesucristo, deseo de todo corazón, porque es una insistencia evidenciada hoy por el Papa Francisco, que la Iglesia siga contribuyendo a la construcción de una sociedad justa.

El Señor con su Espíritu presida estas jornadas de trabajo y María, Reina de los Apóstoles y Madre de la Iglesia sea la mejor intercesora para obtener la gracia de la iluminación.

Cochabamba, 27 de abril de 2017