Potosí

DIÓCESIS DE POTOSÍ RINDE HOMENAJE PÓSTUMO

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda solo; pero si muere da mucho fruto”

(Jn 12,24)

 La Iglesia Católica potosina, rinde su homenaje póstumo a la que en vida fue, voluntaria misionera Belga, Dra. Claudia María (Día) Severyns, quien en vida prestó su servicio al Reino de Dios entregando su vida a los hermanos más necesitados de la ciudad de Potosí y a los pobladores de Toropalca y sus alrededores.

La Dra. Claudia María (Día) Severyns, nació en Amberes (Bélgica), el 23 de julio de 1922, sus estudios los realizó en la escuela básica y el colegio de Amberes, estudio medicina general en la universidad de Lovaina a partir del año 1942 a 1949. Trabajó en Bruselas en una clínica privada, especializada en rayos X, dermatología y en curación de varices durante siete años. Dos años fue asistente en uno de los hospitales estatales de Bruselas.

Al conocer las necesidades urgentes de América Latina y en particular de Bolivia, decide optar por trasladarse a esta región del mundo para prestar sus servicios en nuestra patria, eligiendo la ciudad de Potosí, estableciéndose en la Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, zona alta de nuestra ciudad.

En 1958 llega a la ciudad de Potosí, prestando su servicio, fundando el dispensario de la parroquia para la atención a niños, madres y las familias mineras y campesinas; durante 14 años, que a la postre este dispensario se convertiría en el actual Hospital de Nuestra Señora de la Concepción. La  Doctora Día prestaba también sus servicios una vez por semana visitando algunas comunidades del área rural: Chalviri, Challajtiri, Cayara, Pampoyo, Urmiri y El Molino.

En el año 1972 decide trasladarse a la comunidad de Toropalca, provincia Nor Chichas, por ser un lugar muy aislado y desprovisto de ayuda médica, su principal prioridad fue la reducción de la mortalidad infantil, logrando con su empeño, sacrificio y servicio el objetivo trazado, señalado por los testimonios de la población de ésa región.

Durante casi 40 años hizo de Toropalca su hogar permanente, viendo crecer a tres generaciones, cuidando de su salud corporal y espiritual, ya que fue ella el sostén de la fe católica como una mujer comprometida llamada por nuestro Creador a constituirse en Discípula y Misionera del Reino de Dios.

Es por esto y muchas cosas más que la Iglesia Potosina, agradece a Dios por habernos regalado el don de servicio de ésta extraordinaria mujer que nos deja una tarea importante de compromiso y amor al servicio de los más necesitados.

QUE DIOS LA TENGA EN SU SANTA GLORIA

 

DIÓCESIS DE POTOSÍ