La Paz

Comunicado de la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de El Alto.

La Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de El Alto contempla con consternación lo ocurrido en la cárcel de Palmasola. Para los que tratan de acompañar a los privados de libertad en las cárceles es siempre un golpe terrible ver como se desencadena la violencia en los centros penitenciarios del país, especialmente cuando nos vemos rebasados e impotentes para evitarlo.

Queremos recordar que el preso es un ser humano y un hermano nuestro en Jesucristo. Por eso lamentamos las declaraciones y actitudes no respetuosas a la dignidad humana de los privados de libertad, vertidas por personeros de la administración pública encargados de la administración de las cárceles.

Nos duele el retraso en el restablecimiento del orden, la llegada de los servicios de salud, las noticias a los angustiados familiares de los presos.

A fines de 2005 había apenas 6000 reos en el país. Hoy en día hay más de 14000 presos. Denunciamos la retardación de justicia como una de las primeras causas de la situación “explosiva” de las cárceles en el país.

Pensamos que es urgente reflexionar sobre la situación de las cárceles en Bolivia. Necesitamos que todas las organizaciones que operan en las cárceles, la Policía, encargada de la seguridad, Régimen Penitenciario encargado de la administración de las cárceles, el sistema judicial, y también otras organizaciones, como la Defensoría del Pueblo, la Asamblea de los Derechos Humanos y las mismas Pastorales Penitenciarias de cada Diócesis, hagan un análisis de la situación en los centros penitenciarios del país, una autocrítica constructiva de su presencia, además de propuestas con miras a mejorar las condiciones de vida de los presos, en muchas circunstancias, no dignas de la persona humana.

La justicia nunca está en la exclusión. Estamos llamados todos a aportar en la solución de la situación de las cárceles, no sólo con palabras, proyectos y donaciones, sino prioritariamente en la implementación de políticas penitenciarias que impliquen voluntad política y asignación de recursos humanos y económicos.

P. Francisco Donnat
Delegado Episcopal para la Pastoral Penitenciaria
Diócesis de El Alto

El Alto, 26 de agosto de 2013