Análisis

COBIJARSE ANTE LA LLUVIA

El Gobierno ha propuesto la formación de un consejo que le ayude a definir políticas para enfrentar dificultades y para combatir desafíos mayúsculos como el narcotráfico, ante el cual está acosado por la impaciencia internacional con su imposibilidad de siquiera mantenerlo a raya. Reconocer las propias limitaciones ante fenómenos que sólo crecen, es un buen comienzo, al igual que admitir deficiencias para enfrentar el narcotráfico, pese a que cuando expulsó a la DEA se jactaba de que Bolivia podía combatir ese flagelo con sus propias fuerzas.

(A propósito, ¿qué ha sido de la normalización de relaciones con Estados Unidos que hace unas tres semanas ya estaban saliendo del horno? Y ¿qué dicen los comentaristas que salmodiaron el anuncio?).

Con lo ocurrido en estos años, en los que el Gobierno ha desdeñado críticas a su gestión, es cuando menos para meditar el llamado presidencial para un consejo que defina políticas. Ese consejo sería un gemelo del gabinete pero, claro, sin poder de decisión. Por lo que leo, debería evidenciar problemas y sugerir soluciones. Es decir, ese consejo debería “gobernárselo” al Gobierno, pero sin gobernar. Me parece una fórmula extraña, aunque no exenta de buena voluntad y buen deseo de orientar debidamente el barco del Gobierno, aunque sean otros los que señalen el rumbo final que tomaría. Las contradicciones de esta proposición no han sido, por lo visto, percibidas ni calculadas, ni nadie se ha preocupado de decírselas al Señor Presidente.

Otro punto abordado en reunión de Cochabamba (no la llamo cumbre porque están ausentes importantes sectores, inclusive la COB, partidos políticos opositores y hasta el propio Órgano Legislativo, que abdica siquiera una parte de su deber de legislar; en todo caso, se trataría de un promontorio) es la corrupción. Son seis años de Gobierno del MAS y del presidente Morales. ¿Cuántos nuevos ricos han emergido desde entonces y que no son ni oligarcas ni de la oposición?

Entretanto, pasa frente a nosotros el mejor auge de precios de nuestras materias primas, sin que haya un atisbo de industrialización y con el proyecto del Mutún cada vez más distante.

El sitio plataformenergética.org trae elementos que vale la pena considerar. Firmado por el economista Juan Carlos Zuleta, un artículo desnuda el incremento de las reservas internacionales (ni el Banco Central ni el Ministerio de Hacienda las comparan con las de países vecinos, que experimentan similar fenómeno), recuerda que la raíz de ese aumento son los precios internacionales del gas natural y otras materias primas más que una sana política de ahorro y administración austera.  Leamos unas líneas:

“Se puede concluir que si bien hubo incrementos importantes en los precios del gas natural entre octubre de 2003 y enero de 2006, estos no se comparan con los que se dieron entre febrero de 2006 y noviembre de 2011…En el primer período, los precios que pagó Brasil se incrementaron en un 76 por ciento, mientras que los que pagó Argentina subieron un 110 por ciento. En contraste, en el segundo periodo los precios treparon a 126 por ciento y 196 por ciento, respectivamente”.

 El articulista agrega: El caso de la plata, ahora el segundo producto de exportación, en valor, después del gas natural, es por demás interesante. El articulista cita a otro sitio (kitco.com) para observar que entre octubre de 2003 y enero de 2006, el precio de a onza troy de plata subió de 4,82 dólares a 9,2 dólares, casi el doble. Pero entre febrero de 2006 y noviembre de 2011 la plata escaló a 33,15 dólares la onza, el triple del valor de cuando comenzó la gestión del Gobierno de MAS. Hace 10 meses, dice, había llegado a 49 dólares la onza troy!

Con toda esta bonanza, ¿para qué se requiere de un consejo ministerial paralelo? Una respuesta sería: Para administrarla mejor y capear juntos las tormentas que parecen avecinarse.