Santa Cruz

Obispo de El Salvador en Santa Cruz dice que “la salvación no es un monopolio de la Iglesia, es deber de todos”

Después de la misa concelebrada con Monseñor Sergio Gualberti, arzobispo de Santa Cruz, en el inicio del XXXVI Gran Encuentro Internacional del Nuevo Pentecostés en La Mansión, el Obispo de Chalatenamgo de El Salvador, Luis Morao, se dirigió hacia un salón de descanso acondicionado especialmente para la ocasión. Mientras se servía un ligero refrigerio y conversaba espontáneamente con los sacerdotes y diáconos dominicos, Morao fue abordado por el periodista de INFODECOM. Sentado cómodamente en un sillón, vestido de túnica blanca hasta las rodillas y puesto un gorro rosado en la cabeza que se acomodaba para responder cada pregunta, el misionero franciscano que un día salió de Italia para predicar el Evangelio en Filipinas y luego en Guatemala hasta llegar como obispo castrense en San Salvador, expresó su visión sobre su vocación religiosa y la situación que atraviesa la Iglesia Católica en el mundo en este momento de la historia.

  Monseñor ¿Cuáles son sus primeras impresiones del Encuentro Internacional del Nuevo Pentecostés?

Verdaderamente esto es algo maravilloso. Me escasean las palabras para decir las sorpresas positivas, alegres y santas de ver esta muchedumbre (los fieles) no solo de Bolivia, sino de todas partes de Latinoamérica. Estos  padres dominicos se ve que han sudado la gota gorda para organizar el evento y seguir animando a la gente. Me parece muy bueno, me identifico mucho positivamente.

En el programa general del evento, usted figura como el  predicador principal ¿Cuál es el mensaje que trae para cada una de sus prédicas?

Los temas son:   Predicando el poder en el espíritu santo,  Predica la Palabra, insiste a tiempo y destiempo y el lema central ¡Ay de  nosotros si no predicamos el evangelio! Este último mensaje es un despertar y avivar la conciencia de todo bautizado que tiene el deber de anunciar el evangelio. La salvación no es monopolio de la Iglesia con los obispos, sacerdotes, monjitas, catequistas, o del papa. Es deber de todo bautizado compartir la alegría del evangelio de Jesucristo.

Hablemos del país de donde viene ¿Cómo está la situación religiosa, social, política y económica de El Salvador?

En El Salvador política, social y económicamente hablando, el principal problema ya no es la pobreza. El problema número uno es la violencia espantosa. Hace un par de semanas calificaron al Salvador como el país más violento del mundo sobre una población de 7 millones de habitantes. Como dato le dijo que en un mes  hubo 667 asesinatos, un promedio de 20 y 40 asesinatos por día. La cosa anda muy mal allá. Y la corrupción de siempre y las extorsiones, una nueva arma diabólica que Satanás ha logrado meter en las famosas pandillas.  No solo extorsionan a los ricachones, las víctimas son los pobres que quedan más arruinados de lo que están.

Ante este panorama tan violento ¿Cuál es el rol de la Iglesia Católica?

Estamos orando y pidiendo a Dios que tenga misericordia de El Salvador, es el único país del mundo que lleva el nombre de nuestro Salvador Jesucristo. Oramos para que cese la violencia y haya más justicia y sabiduría por parte del Gobierno actual que tiene una línea de izquierda. Rogamos para que se preocupe por el bienestar integral de la gente. No solo más escuelas y hospitales sino también una formación de valores morales.

¿Cómo ve las reformas del papa Francisco en la Iglesia y el mundo?

Maravilloso. A muchos no nos gusta. Cristo fue el mejor revolucionario, no cambió nada a balazos, a cuchillos y machetes. Cristo revolucionó el mundo con la Ley del amor, por tanto veo muy buena la actividad de La Mansión. Veo con mis ojos la maravilla de Dios. Y veo con mucha esperanza los cambios que lleva adelante el papa Francisco en la Iglesia y el mundo, ese mensaje de paz, amor y reconciliación.

La falta de vocaciones es un tema que preocupa mucho a la Iglesia, no solo en Bolivia sino a nivel general ¿Qué opina al respecto?

He oído y me da mucha tristeza que en la Arquidiócesis de Santa Cruz y en Bolivia en general han bajado mucho las vocaciones de la vida religiosa y consagrada, monjitas, diocesanos y frailes. En El Salvador también hay escasez de vocaciones, antes mi diócesis era un vivero de vocaciones pero la Guerra Civil de dos años y la ideología y tantas cosas hacen bajar el interés. Sin embargo, hay algunas diócesis con muchas vocaciones de religiosas y religiosos.

¿Cómo se puede revertir esta situación en la Iglesia?

Pidiendo  a Dios. Rueguen al dueño de la mies para que mande más obreros. Cuando hay cosechas nunca falta un obrero.  El primer paso para mí es orando mucho, y esta oración debe ser así: Señor mándanos vocaciones a la vida religiosa. Debe estar acompañada con sacrificios y obras que gusten al Señor. Considero que es una de las urgencias que tiene la Iglesia Católica en el mundo, quiera Dios que mejore todo esto.