En medio de la crisis económica y social que atraviesa Bolivia, la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) ha expresado, nuevamente, su profunda preocupación por el bienestar de las familias afectadas. En su reciente comunicado titulado “A grandes males, grandes soluciones“, los obispos hacen un llamado a la unidad y colaboración entre el sector público, privado y la ciudadanía para superar los desafíos actuales.
La economía del país ha ido en declive en los últimos años, golpeando especialmente a las personas de bajos recursos, pero también a las pequeñas y medianas empresas, que enfrentan enormes dificultades para cumplir con sus compromisos laborales y financieros. La CEB destaca la urgencia de implementar medidas estructurales que alivien la carga de la población, afectada por la escasez de alimentos y el constante aumento del costo de vida.
El Evangelio del domingo 16 de marzo, que nos presenta la Transfiguración de Jesús, tiene un mensaje profundo que resuena en el contexto de nuestra realidad. En este pasaje Jesús muestra su divinidad al cambiar su rostro y vestiduras. Este hecho nos invita a mirar más allá de la dificultad presente y reconocer la luz de Cristo en medio de la oscuridad. El Papa Francisco nos recuerda que, como los discípulos, también necesitamos la luz de Dios para ver las cosas de otra manera .
En tiempos de crisis, es crucial abrirnos a esta luz, que nos impulsa a renovar nuestra esperanza ya encontrar fuerza para superar la fatiga y las pruebas del día a día. La oración y el diálogo con el Espíritu Santo son claves para encontrar esa fuerza interior que nos permita no solo resistir, sino actuar con generosidad y solidaridad hacia los demás.
El Papa invita a pedir al Espíritu Santo que nos despierte de la somnolencia espiritual y nos ayude a ser más atentos y conscientes de las necesidades del prójimo.
Para los laicos comprometidos de la Iglesia Católica, este es un llamado a ser agentes de esperanza y solidaridad en sus comunidades. Es fundamental fortalecer los lazos comunitarios, apoyar a quienes más lo necesitan y promover iniciativas que fomenten el bienestar común. La oración comunitaria, el rezo del Rosario, la participación activa en la vida parroquial y el servicio desinteresado son herramientas poderosas para enfrentar estos tiempos desafiantes.
Asimismo, es momento de reafirmar la fe y el compromiso con el bien común, lo que implica involucrarse activamente en la vida política y social. Es indispensable participar en procesos que busquen soluciones justas y equitativas para todos, promoviendo políticas que protejan a los más vulnerables y que permitan construir una sociedad más digna y fraterna.
Además, es crucial fomentar espacios de diálogo y entendimiento, buscando soluciones pacíficas y constructivas a la crisis actual. La CEB ha enfatizado la necesidad de evitar la violencia y de impulsar medidas que alivien el sufrimiento de la población, en lugar de agravarlo.
La Iglesia, consciente de su papel en la sociedad, se compromete a escuchar, acompañar y ayudar a quienes enfrentan dificultades, siendo un faro de esperanza en medio de la adversidad. Como expresaron los obispos, es momento de unir esfuerzos y trabajar juntos por un futuro más justo y próspero para todos los bolivianos.
Richard Romero S.
Ex presidente del Consejo Boliviano de Laicos


