La Paz

4 nuevos sacerdotes en la Diócesis de El Alto

La ordenación sacerdotal tuvo lugar en la Catedral Virgen de Candelaria, de la Diócesis de El Alto, el jueves, 15 de octubre. Tres de los nuevos sacerdotes son de la Comunidad Misionera de Cristo Pastor, y uno de la Comunidad Operación Matogroso.

Los nuevos Presbíteros Grover Quispe Mamani, Gustavo Trujillo Velasco, Julio Zenón Quispe Gutiérrez y Félix Oliver Ramírez Gutiérrez acompañados por sus familias, amigos y la comunidad alteña, fueron ordenados en una emocionante ceremonia, en la Festividad Santa Teresa de Jesús de Ávila, donde se recordó con cariño a Mons. Eugenio Scarpellini, afirmando que “desde el cielo bendice y acompaña su camino sacerdotal en la Diócesis o donde el Señor los envíe”.

¿Qué estilo de Presbítero quiero ser?

Durante su homilía, Mons. Giovani Arana, Administrador Apostólico de la Diócesis, agradeció a las familias por entregar a la Iglesia las nuevas vocaciones.

Alentó a los nuevos sacerdotes a ser los “Presbiteros que espera la Iglesia”, siguiendo el camino trazado para este propósito.

El Obispo explicó que ser “ungido y enviado” trata de una actitud en salida, con doble sentido: por un lado “la salida de uno mismo” y por el otro “salida que va al encuentro de las multitudes”. “Salir de uno mismo para dejar de lado todo tipo de actitud egoísta, todo tipo de actitud autorreferencial, salir de lo mismo significa que los demás sean parte de nuestra historia”, explicó, también enseñó que la fraternidad es una característica del Presbítero diocesano y por ello sale al encuentro de sus hermanos sacerdotes y de las multitudes anunciando la Buena Noticia, proclamando la liberación y consolando en medio de realidades concretas “se habla de pobres, se habla de quienes tienen heridas en el corazón, de quienes viven sometidos bajo esclavitud, de quienes necesitan el consuelo”, dijo remarcando que, “a estas personas que necesitan consuelo se debe llegar con la Buena Noticia”.

Citando la “Instrucción sobre la Conversión Pastoral de la Comunidad Parroquial”, publicado por la Congregación para el Clero, expreso: “La comunidad parroquial es el primer lugar de encuentro humano y personal de los pobres con el rostro de la Iglesia, por eso los sacerdotes, los diáconos y las personas consagradas, son quienes deben mostrar compasión por la carne herida de los hermanos, visitándolos en la enfermedad, apoyando a las personas y familias sin trabajo, abriendo la puerta a todos cuantos pasan alguna necesidad con la mirada puesta en los últimos”. De esta manera motivó a los sacerdotes jóvenes a llenarse de Cristo y transmitir la Buena Noticia en sus propias vidas.

Poniendo de ejemplo a Santa Teresa de Jesús, pidió esforzarse por tener una cercanía con la Palabra de Dios, “meditándola y sobre todo dejándose interpelar con esta Palabra para después hacer la vida”, los motivó también a la oración, “llevando a Dios las necesidades de tanta gente que encontraran en el camino”. Asimismo los alentó a asumir acciones concretas, “la oración será fecunda en cuanto nos comprometa con aquello que le pedimos”, dijo a tiempo que les `pidió seguir el ejemplo de san Pablo, llevando la misión de Apóstol anunciador de la vida.

“La vida del Presbítero debe caracterizarse por un constante deseo de anunciar a Cristo en todo momento. Es un servicio que aceptamos y no debemos vivirlo como una imposición. El discípulos misioneros de Cristo, debe partir necesariamente de una aceptación voluntaria, sólo así se comprende la vocación a la cual fueron ustedes también llamados”, subrayó.

Acerca del Ministerio, les dijo: “los Presbíteros nos hacemos servidores de los demás, vivir entonces el ministerio desde esta perspectiva tendrá también implicaciones concretas, el servidor sabe que no es dueño de lo que anuncia por eso debe ser buen administrador, el servidor no vive su ministerio como el asalariado, como el empleado,  buscando cumplir horas de trabajo y buscando tener solo una remuneración económica. Cuidado con el ministerio sin el servicio” advirtió.

Haciendo alusión del Evangelio de San Juan proclamado durante la ceremonia, el Obispo remarco el proyecto de vida de Jesús que pasa por el amor a los demás: “diáconos ustedes que van a recibir el ministerio presbiteral y con ello van a configurarse más plenamente a Jesucristo deben estar conscientes de que solamente la entrega podrá encontrar sentido a su ministerio”.

Apoyado en el Evangelio de San Juan el Obispo propuso tres frutos y a su vez desafíos para un ministerio sacerdotal fecundo, que dé frutos concretos como exige la realidad: El primero, frutos de misericordia y reconciliación, siendo constructores de puentes de unidad que sean capaces de capaces de construir una cultura del diálogo, tolerancia, respeto y convivencia fraterna; El segundo fruto, la motivación a los jóvenes, llevando adelante el ministerio con entusiasmo y alegría, siendo signos atractivos para los jóvenes y que vean como entregan con alegría sus vidas; El tercer fruto, trabajar por una Iglesia misionera en salida, como mandato del Resucitado y el deseo de Mons. Eugenio Scarpellini.

Finalmente pidió a los familiares y amigos acompañar a los sacerdotes, orar por ellos, porque se mantengan fieles y perseverantes en el ministerio; acompañarlos también con el buen conejo. El Obispo concluyó la reflexión pidiendo la intercesión de la Virgen María.

Ceremonia de Ordenación

En la Ceremonia, los diáconos realizaron las promesas de elegidos y promesas de obediencia; se realizó la imposición de manos, la plegaria de ordenación, la oración consecratoria, la imposición de la estola y la casulla, la unción delas manos y se les hizo entrega de la patena y del cáliz. La Eucaristía continuó en un ambiente oración y alegría.

navigate_before
navigate_next

Felicitaciones

El Cardenal de Bolivia, Toribio Porco Ticona, participó su alegría por los cuatro nuevos pastores para la Diócesis de El Alto. Agradeció a Dios por este regalo: “Como Cardenal de Bolivia quiero agradecer al Dios de la vida y de la Historia por este regalo que nos hace, porque ahora tenemos cuatro nuevos misioneros que van a llevar al encuentro con Jesucristo el Señor, para que sus huellas no se borren. Pero además en este caminar de nuestra Iglesia a pesar de las tristezas, dolores que estamos viviendo con la epidemia del Coronavirus, siempre hay alegría. El Papa Francisco nos pide seguir adelante, anunciar el amor a todos los hombres de nuestra patria, pero ante todo a los más pobres”, señaló.

Por otro lado Mons. Jesús Juárez, Arzobispo emérito de Sucre, que concelebro la Eucaristía de Ordenación Sacerdotal, recordó cuando fue Obispo de la Diócesis del El Alto y se sembraron las primeras semillas vocacionales, motivando a los recién ordenados mantenerse fieles en el ministerio sacerdotal y felicitando a toda la comunidad por esta alegría. También felicitó a los sacerdotes en nombre del Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, Mons. Ricardo Centellas, alentandolos a un buen desempeño.

Que Dios que inició esta obra, sea Él mismo quien lo lleve a feliz término

l P. Julio Quispe, a nombre de los 4 ordenados dirigió unas palabras de agradecimiento a los Señores Obispos, por estar presentes en la Ordenación. Y manifestaron el deseo común de haber contado con la presencia de Mons. Eugenio Scarpellini, con la certeza de que “él desde el cielo nos acompaña y ora por todos nosotros.

“Celebramos el Don de la vida que Dios nos regala, pero sobre todo celebramos la Misericordia de Dios, creo que yo como mis hermanos, no debemos olvidar que si estamos aquí es por pura Misericordia de Dios”, manifestaron.

A su vez agradecieron a sus familias por el apoyo incondicional y porque en ellas iniciaron este caminar.

De manera especial agradecieron a la Comunidad de formación Operación Matogroso, en la que Padre Grover descubrió lo bellos de servir a los más necesitados, a Padre Leonardo Giannelli, que desde la sencillez y la compañía confío en Grover a quien acompañó y apoyó en su camino de formación. A la Diócesis de Huari en Perú, que lo acogió como seminarista y a las Parroquias Santiago Apóstol y Suma Yapuchiri que lo acogieron con los brazos abiertos en la etapa pastoral.

Por otro lado P. Gustavo, P. Félix y P. Julio, agradecieron a la Comunidad Misionera de Cristo Pastor, y a la comunidad de las Hermanas Salesianas Misioneras, por ser constructores de estas vocaciones, marcadas desde la intensa vida comunitaria, como verdaderas escuelas de vida.

De manera especial agradecieron a Padre José Fuentes Cano (Pepe), que con su calidez de padre y un amor profundo al ministerio sacerdotal, les ayudo a descubrir lo maravilloso que es la vida al servicio de los demás y a vivirlo con alegría. A la Hermana Evelyn Bernalez Fuentes, que fue como una madre, enseñándoles que en cada obra y en cada misión se deposite el 100% en su realización.

Al concluir extendieron los agradecimientos para el Pueblo de Dios, las comunidades religiosas, el Clero. Y de manera particular agradecieron a Dios: “Gracias a Dios por hacernos parte de este ministerio, que llena de alegría y emoción nuestros corazones, gracias por no soltarnos y confiamos plenamente como dice la oración; Que Dios inicio esta obra, sea Él mismo quien lo lleve a feliz término. ¡Gracias!”.

Fuente: Iglesia Viva