Sucre

Viernes Santo en Sucre: Iglesia Católica defiende la vida en Triduo Pascual

“TANTO AMÓ DIOS AL MUNDO, QUE ENVIÓ A SU PROPIO HIJO PARA QUE MURIERA”. 

En la conmemoración de la Pasión y Muerte de Cristo, la iglesia Católica en Sucre remarcó la defensa de la vida desde el momento de la concepción hasta su término natural. Con la invitación de buscar a Jesús entre los vivos, en la jornada de Viernes Santo se desarrolló la adoración a la cruz y la procesión del Santo Sepulcro, pese al temporal.

“Según la tradición Cristiana Católica, el Viernes Santo, a las tres de la tarde, Cristo muere en la cruz en un acto de amor a la humanidad como expresión del gran deseo de Dios Padre hacia a cada una de sus criaturas. Tanto amó Dios al mundo que envió a su propio hijo para que muriendo en la cruz –como muestra de entrega, de amor incondicional– nos diera la vida nueva porque la cruz está unida a la Pascua, a la resurrección”, manifestó ayer el arzobispo, monseñor Jesús Juárez.

La autoridad eclesial enfatizó que al concluir la Semana Santa la feligresía podrá decir realmente que “el Señor ha resucitado”. Invitó a no buscar entre los muertos al que vive y, por el contrario, sugirió construir una cultura de la vida.

“Nosotros tenemos que decir ‘sí a la vida’, ‘no a la muerte’. Sí a la vida desde el momento de su concepción y su término natural y entonces nos propongamos combatir todas aquellas circunstancias que pudieran quitarnos la vida y enseñar a los jóvenes cómo se vive la verdadera vida en Jesucristo resucitado”, acotó.

La Pasión y Muerte de Jesucristo se rememoró ayer con la celebración de la eucaristía en las parroquias de la Capital, empero la celebración central se trasladó hasta la Catedral Metropolitana en horas de la tarde. En la misa primó la palabra del Evangelio según San Juan bajo la reflexión de morir para vivir: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no da fruto; pero si muere, produce fruto abundante”, subrayó Juárez.

La feligresía adoró la cruz y ofreció una colecta para Tierra Santa. Paisanos y extranjeros se acogieron en la búsqueda del perdón de los pecados.

Posteriormente, los creyentes se trasladaron hasta el templo de San Lázaro para acompañar al Santo Sepulcro en procesión; sin embargo, la precipitación que se apoderó de la Capital, obligó a que la caminata comenzara media hora más tarde. Varios decidieron retornar a casa, mientras que otros esperaron pacientemente. La romería finalmente partió y se dirigió hacia la Catedral para vivir un momento de reflexión y luego volvió a su punto de partida.

Instituciones, grupos religiosos y al menos seis unidades educativas asistieron a la conmemoración.

Para hoy, Sábado de Gloria, el Arzobispo instó a consagrar una jornada de reposo, de convivencia familiar y de evaluación de la cuaresma vivida. Llamó a la población a hacer un cambio cotidiano “pasito a pasito” para dejar el pecado por el que murió Jesús.

Añadió que el Triduo Pascual (pasión, muerte y resurrección) debe concluir en un firme propósito: de ser constructores de la nueva sociedad, de la civilización del amor, actitud de servicio y obras de caridad.

Con la Pascua de Resurrección, mañana, comienza la cincuentena pascual (Pentecostés). 50 días de prolongación de la Pascua de Cristo, cuando Jesús vuelve al Padre el día de la ascensión, para luego dar a la humanidad el Espíritu Santo.

El Viacrucis también tuvo varias recreaciones a lo largo de la jornada, entre ellas en el colegio Don Bosco, la parroquia de San Francisco y en el penal San Roque.

[Fuente: Correo del Sur (31-03-18)]