Cochabamba

VÍDEO: MONS. TITO SOLARI “LA MISIÓN DE LOS COMUNICADORES ES ANUNCIAR LA JUSTICIA Y EL AMOR DE DIOS”

Mons. Tito Solari, Arzobispo de Cochabamba, en el marco del XI Encuentro nacional de comunicadores católicos, reflexiono sobre la Misión de los comunicadores en Bolivia. Compartimos la siguiente homilía y el video.

Querido Mons. Percy, hermanos concelebrantes, queridos comunicadores

Bienvenidos a Vinto para celebrar los misterios de nuestra celebración.

Quiero que me acompañen con su imaginación a la orilla del lago de Tiberiades, cuando Jesús pregunta en tres oportunidades a Pedro si le ama. Pedro contestó que sí, pero el Señor insistió.

Creo que la misión permanente nos coloca en lo profundo de nuestro ser discípulo misionero. ¿Qué es lo que está en el alma de nuestros ser? Sin duda es el amor a Jesús. Hoy la palabra de Dios nos presenta diferentes cuadros en este sentido.

En la primera lectura, el profeta Natán reclama a David su pecado. Le habla con el amor de Dios. Tenías todo y sin embargo tú has matado a Urías y ye has quedado con su mujer. David reconoce su pecado y Dios le perdona. Lo que subrayo es que Dios nos acompaña con su bondad. La actitud de Dios es ayudarnos a entrar en nuestro corazón. Esto aparece muy bien retratado en la parábola del hijo pródigo.

Nosotros confesamos nuestro pecado porque tememos al castigo o confesamos nuestro pecado porque sentimos que hemos ofendido a un Padre que nos ama. El amor se manifiesta en detalles, como hace esta mujer que entra, se arrodilla y comienza a llorar. El motivo de su llanto es reconocerse pecadora y sentir un amor inmenso que la invade. Y es Jesús mismo quien se dirige al fariseo que lo está juzgando. Fíjate tú, he llegado a tu casa y no me has ofrecido el agua para lavarme, la mujer en cambio no ha dejado de besar mis pies.

Son los detalles lo que espera el Señor de nosotros. Para explicarlo a la gente, expone la parábola de los que deben y quién estará más agradecido. Al Señor le interesa nuestro amor. Es un domingo especial éste. El anterior domingo escuchamos cómo Jesús resucita al hijo de la viuda de Naim. El mensaje es el amor, nuestra misión fundamental es sembrar el amor. Pero ¿qué amor? No es solamente el amor humano, sino aquel que acoge y se deja transformar por el amor de Dios.

Pensaba esta mañana, cuando todavía no había mucha luz. Acaso nosotros no vivimos en medio de culturas que brotan del sentimiento, del afecto, del amor. Muchas de las manifestaciones de nuestras culturas brotan del amor. Son cosas bellas, hay que valorarlas. Y hay que dejar que esas manifestaciones sean enriquecidas y plenificadas con el amor de Dios. Porque en nuestras culturas brotan también, a veces, manifestaciones de violencia, de agresiones.

Aquí los comunicadores tenemos una misión muy importante. De anunciar la justicia y el amor en nuestra sociedad. Qué misión más extraordinaria la de ustedes, se parece a la misión que brota del altar de nuestra celebración.

María ha respondido al amor de Dios con el canto del Magníficat. Pidamos también nosotros que Dios nos ayude en esta misión de anunciar el amor en nuestra sociedad.