Análisis

UN BELÉN PLURINACIONAL

Cumpliendo las instrucciones impartidas por mi tía Encarna quien es la máxima representante del poder matriarcal que gobierna mi hogar tuve que abandonar Cochabamba, sede de la Cumbre Social del Movimiento Al Socialismo (MAS) (donde cumplía mis obligaciones periodísticas) y trasladarme a La Paz para dedicarme a preparar la Navidad, cual manda el mensaje del adviento.

Antes de montar en mi motocicleta Harley Davidson que conduciría mi transportadora oficial, ésta me preguntó qué quiso decir mi tía Encarna cuando nos dijo “ya está bien de que ustedes pierdan el tiempo informando sobre “yemadas” en vez de dedicarse a informar sobre la noticia más importante de la historia cual es el nacimiento del Hijo de Dios en Belén.

Dije a mi comadre cochabambina que no se hiciera la tonta pues estaba claro que la Navidad es más importante que todas las “yemadas” que se dijeron y se dirán en la mencionada Cumbre y en otras.

Emprendimos veloz carrera hacia La Paz bautizando nuestro nuevo raid con el nombre de “Polleras al Viento rumbo a Belén” y al llegar a mi casa recibimos la bienvenida de mis nietos plurinacionales, blancos y morenos, guaguachas y “kaspotes”, rubios y pelinegros, gordos y flacos, pero todos bautizados en la fe católica.

Sacamos de mi ropero las imágenes del Niño Dios y de sus padres la Virgen María y San José, las que fueron llevadas con respeto y muchos cuidados hasta el living donde levantaríamos un tinglado que se pareciese a Belén de Judá sin perder sus características paceñas, cochabambinas y judías donde en un lado correría el río Choqueyapu, muy cerca lo haría el Rocha River turbio, y también traeríamos al Río Jordán y al lago de Tiberíades, por lo que nuestro “nacimiento” sería plurinacional pues existen leyendas en español y quechua y no en los 35 idiomas oficiales que reconoce la chistosa Constitución Política.

El Belén que armamos con mis nietos y sus amiguitos que colaboraron resultó estupendo, pues juntó geografías e historias de muchos países, pues Jesús es universal.

Ese momento un chiti del barrio nos hizo caer en cuenta de que nuestro Belén tenía casitas, palacios, casas de apartamentos y hasta una réplica del Palacio del Sillpancho que funciona en Cochabamba, pero que nos habíamos olvidado de poner unas réplicas de la Cárcel de Chonchocoro y de San Pedro.

Los fantasiosos niños fabricaron en cartón unas réplicas de aquellos en cuyo frontis escribieron Chonchocoro y Saint Peter porque Jesús deberá nacer en todas partes, hasta en nuestras cárceles. En la de San Pedro se ve una inscripción mural que dice “Libertad para Leopoldo Fernández” y “libertad para Guillermo Fortún”.

El pesebre quedó precioso, aunque reconozco que nos faltaron algunas ovejitas; un niño perspicaz nos explicó que las ovejitas están escasas porque tenían una Cumbre en Cochabamba.