Análisis

SOMOS BAILARINES, NO FUTBOLISTAS

Llegó de Argentina el yatiri Huayruru, que había acompañado, entre otros brujos andinos, al presidente Evo para aplaudir a la selección de Bolivia, que jugó la Copa América, y fui a buscarlo ansioso al ‘naiclú’ Malena de la ciudad de El Alto.

Como está entre las obligaciones que ella misma se impuso, fue mi comadre Macacha quien se encargó de transportarme hasta la vecina urbe conduciendo mi motocicleta Harley Davidson, encontrando a Huayruru cuando se aprestaba a brindar una conferencia de prensa acerca de lo que pudo apreciar en la competencia balompedística continental.

Comenzó subrayando que nuestro presidente Evo fue el único mandatario que asistió a todas las actuaciones que cumplieron los muchachos de la casaca verde en la creencia de que él era una especie de talismán que atraería la buena suerte a nuestro equipo, quedando demostrado que ya no gozaba del favor de los dioses aimaras, como hace algunos años, pues quedamos eliminados.

El argumento principal que nos expuso el yatiri Huayruru fue que los bolivianos no nacimos para futbolistas, sino para bailarines folclóricos, como lo demuestra nuestro itinerario de vida, pues desde que somos niños hasta que somos ancianos, los bailes folclóricos marcan el ritmo de nuestra existencia y así podemos comprobarlo cuando vemos a los bolivianos intervenir en entradas desde que somos guaguas hasta que somos achachis (viejos). Al escuchar tales palabras, Macacha me dio un suave codazo en las costillas, diciendo en voz alta: “¡Bravo, así se habla, nací para bailar y no para patear un cuero inflado!”.

El yatiri Huayruru nos recordó que, el mes de junio, los bolivianos habíamos demostrado ante América y el mundo que solo en la inolvidable entrada del Señor del Gran Poder los bailarines bolivianos habíamos recorrido la friolera de 70 kilómetros al ritmo de morenadas, diabladas, llameradas, waca-tokoris y otros ritmos, y que en brevísimo tiempo volveríamos a bailar en la Entrada Universitaria de San Andrés, y similares actuaciones se cumplirían en otras casas de estudios de todo el país, lo que ya realizó la Universidad de Siglo XX el fin de semana que pasó. Imitando a mi comadre Macacha quise repetir su grito de: “¡Bravo, así se habla, que vivamos más años los bailarines folclóricos!”, pero nadie pudo escucharlo porque al comenzar a lanzar mi grito, mis dientes postizos volaron, cayendo a los pies del yatiri orador.

Ante el delirio del público asistente, Huayruru anunció que casi todo está listo para la entrada folclórica en honor a la virgen de Urkupiña, según declaró hace días la alcaldesa de Quillacollo, señora Carla Lorena, que, como su nombre lo indica, pertenece al Movimiento Al Socialismo.
Alguien propuso la exhibición del único gol que marcó Bolivia en pos de la Copa América, pero fue rechiflado, venciendo la moción de que todos bailemos una morenada para prepararnos técnicamente para la fiesta de Urkupiña.