La Paz

Salesianos escribiendo historia en Bolivia: Imágenes históricas que hablan

Firmado el “Contrato Básico” en Roma, luego del fatal accidente donde los trenes que traían a Mons. Luis Lasagna y sus 14 acompañantes, que colisionaron en las playas del Plata en 1894, los hijos de Don Bosco llegan a tierra boliviana en febrero de 1895.

Según las narraciones de Alberto Aramayo Zalles, sdb., en el libro de “Primeros salesianos en Bolivia”, escrita en 1976, Don Bosco no salió de Europa, no obstante Bolivia le era familiar como las naciones Sudamericanas, con sus visiones y extraordinarias intuiciones.

En 1883, Don Bosco tuvo un misterioso sueño, recorriendo Sud América pasajero de un veloz tren, allí la providencia le muestra el campo destinado a sus hijos, los Salesianos. Años después, con la llegada del primer salesiano a Bolivia, Mons. Santiago Costamagna, sdb. empieza la construcción de un sueño de formación de jóvenes bolivianos en artes y oficios, impulsado por el Presidente de la República, en ese entonces Dr. Aniceto Arce.

Hoy, la “Casa de Aniceto Arce” como se la conoce dentro del patrimonio histórico municipal, denominado ahora “Centro Académico y de Extensión Cultural de la Universidad Salesiana de Bolivia” abre sus puertas a la multitud de personas que cada año pasean las calles de la ciudad, alrededor de estas fechas, respirando historia, cultura y expresiones artísticas.

En la XIII versión de la “Larga Noche de Museos” organizada por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, la Universidad Salesiana se viste de gala exhibiendo una muestra  fotográfica denominada “Imágenes salesianas que hablan” , que comprende dos aspectos, el histórico en cuanto a la construcción de la historia de los salesianos en Bolivia y el académico, que muestra el resultado de una invitación a toda la comunidad universitaria, para mostrar desde su propio lente la manera en que ve su Universidad.

La exhibición fotográfica, estuvo acompañada de Editorial Don Bosco, que lució obras impresas seleccionadas, desde ediciones de 1920, arrancando recuerdos a más de un visitante, que observaba con melancolía y emoción los libros con los que había aprendido a escribir y leer, los mismos que sus padres y abuelos usaban para el fin y, hoy sus hijos y nietos continúan la tradición, aprendiendo con más de una obra magistral, que a pesar de los años permite seguir imprimiendo y aprendiendo historia.

La noche se llenó de recuerdos y emociones para miles de habitantes, que tuvieron la oportunidad de apreciar la obra salesiana, escrita por más de 123 años con el corazón salesiano, expuesta en una muestra de 31 imágenes que hablan por sí solas.