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Sacerdote italiano que sobrevivió al coronavirus nos comparte su experiencia

En Bérgamo hasta el 19 de marzo 2020 ha fallecido 13 sacerdotes debido al coronavirus, aunque son muchos los que han sido contagiados con este virus. El padre Sergio Gamberoni, sacerdote de Bérgamo, fue uno de ellos, padre Sergio actualmente trabaja con los migrantes de su ciudad italiana, pero hasta el 2019 estuvo realizando su ministerio sacerdotal en la arquidiócesis de Cochabamba, de tal manera que en contacto con Infodecom, nos permite publicar su testimonio durante su covalecencia de COVID-19 y en su testimonio ofrece sus recomendaciones para luchar contra esta pandemia que azota a la población.

el sacerdote Sergio Gamberoni (foto de archivo)

Experiencia del padre Sergio sobre lo que vivió él y su comunidad

Yo estoy en una de las regiones más afectadas del País entero. Por supuesto que la situación es extremadamente seria. Yo estoy bien de salud. Me enfermé y sané, como muchos aquí. Como todo el mundo siento que estamos viviendo una gran prueba y espero dar lo mejor de mí mismo. A veces me angustio, otras veces nos damos fuerzas y entendí que así somos de apoyo a los demás. Como sacerdotes podemos hacer muy poco al no poder reunir a la comunidad, al no poder encontrar a las personas, ni en hospitales ni en casas, ni en el templo. Cada día celebramos la Misa solos, a puertas cerradas, para toda nuestra comunidad. El resto del día el templo está abierto para quienes quieren rezar solos. A distancia unos de otros. Por suerte somos cuatro sacerdotes que nos apoyamos y logramos dar ánimo a las familias que nos llaman a menudo.

Junto a Italia ahora, China antes, es probable que otros países tengan que enfrentar situaciones similares. ¡Ojalá que no!

Pero quisiera compartir algo que pueda servir. Antes que todo: ¡no tengan miedo!  Los niños y jóvenes en general no van a enfermarse. Para los adultos, por lo que veo a mi alrededor, enfermarse es parecido a una gripe. Para algunos, liviana (2-3 días de fiebre 38-39). Para otros solo un poco más prolongado (hasta dos semanas de fiebre). Para tomarla muy en serio, pero superándose como una gripe normal. Sin duda hay quienes resultan positivos pero no tienen síntomas, ni fiebre. Esto sucede así para muchos jóvenes y niños de aquí. Igualmente, éstos pueden transmitir el virus a los demás. Así que ESTO es lo que preocupa: lograr contener el contagio a través de personas asintomáticas, ya que para un cierto porcentaje entre las personas mayores de 60 años y con otras patologías crónicas – según las informaciones – la cosa puede ser más seria: ahí es necesaria la ayuda de médicos, en el hospital, y nosotros sabemos que la situación es más delicada en Bolivia que en otros lados, aunque me parece que el país se está preparando.

Lo único que realmente cuenta es que, para cuidar de los ancianos, los mayores, y los enfermos, cada uno debe cambiar su forma de vivir muy seriamente para evitar de difundir el contagio. Repito: no es cuestión de sobrevivencia y entonces de escaparse de un virus que podría matarme (miedo), sobre todo si eres joven y con buena salud, lo importante deben preocuparse de no ser transmisores para los demás (actuar con responsabilidad): mientras menos personas ancianas se enfermen, más pueden hacer los médicos y enfermeros y los hospitales.

Me explico:

por ejemplo, yo me enfermé de gripe, y después de mi todos los de mi casa parroquial… ya sanamos todos (tuvimos fiebre, curada con paracetamol, como una gripe). Después, al aumentar todo esto, las autoridades de Salud supusieron que tuvimos el virus y que como en muchos otros casos se dio sin secuelas (síntomas).

Pero en los 15 días que estábamos enfermos por supuesto no podíamos hacer nuestro trabajo. Esto significa que, si le pasa lo mismo a los médicos y enfermeros, ¿quiénes atenderán a los enfermos? Y si por el descuido y superficialidad de jóvenes y adultos los ancianos se enferman 4 o 5 veces más que lo normal, como sucedió aquí, los hospitales se llenan y el riesgo es que el sistema de salud entre en serias dificultades.

Eso es lo que yo veo desde aquí. En Italia ahora se habla de más de 10.000 casos. [hasta la primera semana de marzo] y aumentarán. De hecho, sobre todo son los que llegan con crisis respiratorias graves a los hospitales. De todos ellos la mayoría se sana, mientras el número de contagios es por supuesto mucho más alto, y ¡no hay que asustarse! porque “solitos se sanan la mayoría”, … PERO en todo eso el virus sigue corriendo y los más débiles tienen más riesgo y los hospitales van en crisis por sobrecargar el trabajo de médicos y al resto del personal, así como las unidades de terapia media e intensiva

Además ¡¡¡No hay que tener miedo de un enfermo, ni otorgarle culpa alguna!!! puede que se genere miedo u hasta hostilidad hacia los enfermos, como si fuesen culpables de algo. ¡NO! a los que se enferman, en una casa, u en una empresa o un pueblo, hay que ayudarles, y ayudarnos entre nosotros también con las precauciones necesarias para que otros no se contagien… (será su Gobierno, como las redes sociales, que les indicarán las medidas útiles para no contagiarse ni contagiar a otros).

Coronavirus - Italien Bergamo Sargträger (picture-alliance/dpa/C. Furlan)

foto: Portadores de ataúdes esperan frente a un cementerio en Bérgamo.

¡EL GOBIERNO PUEDE AYUDAR, PERO SOBRE TODO TOCA A CADA CIUDADANO CON SU CONCIENCIA!

En Italia, a la fecha de hoy, 60 millones de personas, estamos en hora de emergencia. Hay medidas extraordinarias: todas escuelas y universidades están cerradas (porque los niños y jóvenes que no se enferman podrían ser un medio de difusión del contagio); está prohibido pasar de una región a otra sin un permiso legal, están cerradas la mayoría de empresas a todo nivel, se garantiza el comercio de alimentos y mercadería necesaria, como también farmacias y todo lo de salud. El lema de la nación es: “QUEDATE EN CASA”, por un buen tiempo, y hasta que sea necesario. Por lo menos algunas semanas. No significa preocuparse porque no haya comida, ya que en el barrio se puede ir de compras con las atenciones necesarias y la prudencia de mantener distancias entre personas y lavarse las manos y todo eso… y la administración pública se preocupa de controlar para que el comercio y las actividades básicas necesarias sigan su rumbo.

En lo religioso

También en lo religioso hubo mucho coraje en cerrar todo por adelantado por parte de la Iglesia: ahora ya está prohibido por ley toda celebración de sacramentos, misas, confesiones, bautismos, unción de enfermos, celebraciones de entierros, visitas en las casas… y por supuesto reuniones, grupos, actividades deportivas etc.

Pero, repito, no hay que tener miedo: la mayoría debe estar en casa. Sobre todo, los mayores. En pocos días en mi zona han pasado cosas muy bellas: los vecinos han empezado a preocuparse unos por otro. Cuidando que los ancianos no salgan, han empezado a ir de compras unos por otros, también a la farmacia si era necesario. Hay quien cocina también para el vecino que no puede. Las tiendas han empezado a preparar las compras para los vecinos, recibiendo pedidos por celular, y entregando a la puerta de la casa. ¡Son cosas posibles! hay muchos jóvenes voluntarios que, por estar en pausa de sus estudios, están ayudando a los demás, coordinados por la alcaldía. (¿Podría suceder algo igual en los barrios, OTBs, en los pueblos de Bolivia?) son los que con su barbijo y cuidadosos, van a las puertas de las casas apoyando a las compras, u ofreciendo informaciones necesarias.

Aprendamos velozmente a pensar en nuestros vecinos ancianos y enfermos, en lugar que escaparnos, ayudémonos para que sus familiares tengan apoyo y no deban salir de casa. Se la llama “cuarentena” el hecho de estar sin salir de casa por unos 14 días, todos los sanos y los que estuvieron en contacto directo con alguien que es positivo al virus. Para eso es necesario llamarse, comunicarse, estar atentos a las necesidades de los que viven cerca. En resumen, esto nos une, nos hace responsables. Se trata de cambiar en algo por lo menos nuestra forma de vivir, muy seriamente, para evitar difundir el contagio

Actuemos con responsabilidad y honestidad.

LOS ENEMIGOS PEORES SON EL MIEDO y LA SUPERFICIALIDAD.

Estos son nuestros enemigos.

Hoy tenemos este virus, en el pasado hubo otro y en el futuro puede haber otro, ¡¡pero Bolivia tiene experiencia!! Así como se hizo frente al dengue: tu País, tu gente, te exige el control de las aguas estancadas, y actitudes responsables. Para el bien común. ¡Es igual! Con la gran ventaja que ese virus no le da duro a niños ni jóvenes hasta los 40 o 50 años…

Pero cuidado: los niños y jóvenes igual, sin síntomas, lo llevan de un lado al otro. Por esto las escuelas primarias son las que se cerraron primero.

Eso es un poco lo que quería compartir. No hay que tener miedo. Sino ser muy responsables y cautelosos.

¡Protejamos a los ancianos y enfermos como lo más precioso que tenemos! ¡Son nuestros padres y abuelos! Nos han dado la vida…

Y si para ellos hay que aprender a vivir de otra manera, ir de compras de otra manera, movernos de otra manera, encontrarnos menos por un tiempo, y hasta a rezar de otra forma (cada uno en su casa) … ¡es tiempo para hacerlo! ¡LISTOS! ¡FIRMES YA!

No por miedo, ni por obligación… sino por amor. Por ser ciudadanos y cristianos.

Padre Sergio Gamberoni, sacerdote de Bérgamo.

(con permiso para publicar en Infodecom)