Análisis

Rincón Vocacional: “Decide y busca tu felicidad”

Si comprendes quién sos y te respetas, vas a saber qué es lo que quieres. Las críticas no te van a suponer ningún problema sino que te brindarán la oportunidad de volverte mejor persona. Y es por ello que la elección de vida que uno quiere está condicionada por muchas cosas: la familia, los amigos, la sociedad y, tal vez, no siempre, se llega a ser lo que uno desea o deseó. Podemos ser grandes doctores, ingenieros, policías… Pero yo elegí ser sacerdote. Entendí que el error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte, te equivocas, dejando de arriesgar en el viaje hacia tus sueños. Yo arriesgué y no me arrepiento.

Aprendí que cuando te sentís imperfecto o inseguro, lo que digan los demás es como una amenaza y crees que tenés que defenderte. Cuando te sentís seguro -no perfecto sino seguro- puedes escuchar a los demás y tener en cuenta su valor. Podés aceptar lo que te digan de tu elección, y aprender a escuchar, y cuando sea conveniente podrás aprender de las críticas y mejorar de esa manera tu conducta. Digo cuando sea apropiado porque vos y yo sabemos que hay personas a las que les encanta encontrar defectos en otros. Pero ese es problema de ellos.

Recuerda que todos somos un papel en blanco. Si presentas una hoja en blanco como tu obra de arte, seguramente no te van a poner buena nota. Pero la creación empieza cuando comienzas a trabajar, sobre todo si consideras la hoja en blanco una oportunidad de expresar talento y no una posibilidad de fracasar. Es así cuando nos damos cuenta en la vida de que algunos caminos no son para nosotros. Cuando nos encontramos fluyendo en la dirección incorrecta, es más fácil pensar en quién tiene la culpa que cambiar de dirección.

Pensá en esto. Imagina que estás tomando un tren y tan pronto como sale de la estación te das cuenta de que va en la dirección equivocada. ¿Te enojas y le echas la culpa al tren o reconoces tu error? ¿Te bajas en la próxima estación y cambias de andén para tomar el correcto? Culpar a los demás de nuestra pérdida de rumbo es, por lo menos, tentador. Pero no depende de nosotros, de nuestras decisiones.

Recibimos mucha información “sobre” la vida y poca educación “de” la vida por parte de nuestros padres, maestros y otras figuras de autoridad. Más no se explica sobre este Jesús servicial y humilde a quien yo decidí seguir.

La información se basa en los hechos, la educación en la sabiduría y el conocimiento de cómo amar y servir en Dios -pues esto no lo saben compartir con nosotros- hay que descubrirlo. Hay que darse cuenta de que Él llama y está en nosotros escuchar o hacernos los sordos.

Pero, por más consejos que nos den, somos nosotros quienes decidimos qué tren tenemos que tomar. Mientras recorres la vida presta atención a los indicadores y a las estaciones. Si no te gusta lo que ves, dale… dale al freno de emergencia y bájate del tren. No hay otro que lo haga por vos ni tenés que pedir permiso a nadie para hacerlo.

Es tu vida, este es tu viaje, el que vos mismo estás manejando. Está en vos subirte a este tren donde viajo yo. Somos pocos. Hay muchos asientos. No tengas miedo. Subí… ¡yo te acompaño!

…Y no te preocupes. No se equivoca el que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas, se equivoca aquel que por temor a equivocarse no se arriesga (Anónimo)

Carlos Xavier Aparicio y Cliver Sulca (Seminaristas chuquisaqueños en Cochabamba)