Análisis

“Proponemos y pedimos que la Iglesia católica sea facilitadora-mediadora de este urgente diálogo nacional”

Han pasado 18 días desde que comenzó el conflicto en Bolivia. Pese a los muertos, heridos y los violentos enfrentamientos entre bolivianos, ninguna autoridad gubernamental, ni los políticos y cívicos han tenido la capacidad de llamar al diálogo, para que en un escenario realmente pacífico pongan sus cartas sobre la mesa y se miren de frente.

Todo este tiempo han preferido poco menos que alentar la violencia y resolver el conflicto en las calles, haciendo que los bolivianos se enfrenten con palos, bates de béisbol, ondas, bombas molotov, petardos y otros objetos peligrosos que han dañado a muchas personas. También han permitido que la Policía sea permisiva con algunos sectores.

Todo este tiempo se han escuchado discursos incendiarios, en lugar de buscar el diálogo, para que a través de esa vía se encuentre una posible salida a esta crisis, que duele, lastima y que, lamentablemente, está sembrando odios entre la gente del campo y la ciudad.

Solo se escuchan posiciones radicales, que alejan cada vez más la pacificación del país. Pareciera que en este momento no importa la vida, sino quién gana, quién sale victorioso o quién aplastó al otro.

¡Basta de falsos discursos! ¡Basta de amedrentamientos! ¡Basta de seguir sacando gente a las calles para que se enfrente!

Es tiempo de que dejen de lado sus caprichos y sean líderes, como dicen que son, para resolver la crisis, antes de que la cifra de muertos y heridos siga creciendo.

Si tiene que realizarse una segunda vuelta o nuevas elecciones, que se realice. Si tiene que irse el actual Gobierno, que se vaya. Si tienen que cambiar a todos los vocales del cuestionado Tribunal Supremo Electoral (TSE), que se cambien, pero que no vean de palco cómo los bolivianos se golpean, incendian o toman instituciones.  Capturan a personas, las humillan, las hacen arrodillar o agreden a periodistas, quienes trabajan, arriesgando sus vidas, para mantener informada a la población.

Lo único que está haciendo la violencia es destruir Bolivia y las relaciones entre cambas y collas, entre citadinos y campesinos.

Son 18 días de convulsión, sangre, miedo, odio, impotencia y bronca.  ¿Hasta cuándo viviremos en  esta incertidumbre, en esta violencia extrema?

La jornada de ayer, un grupo de representantes de distintos sectores de Cochabamba, entre empresarios, industriales, sector salud, Conade, motoqueros, Universidad Católica Boliviana y otros emitieron un pronunciamiento con cinco puntos. En uno de ellos exigen al Gobierno nacional y a las organizaciones políticas y cívicas a iniciar un diálogo nacional destinado a facilitar los acuerdos necesarios para establecer una salida política que garantice la pacificación de Bolivia.

Asimismo, conminan a las autoridades del Estado, a los dirigentes políticos y a las organizaciones sociales que se abstengan de realizar desplazamiento de grupos de personas que solo agudizan el conflicto, y “proponemos y pedimos que la Iglesia católica sea facilitadora-mediadora de este urgente diálogo nacional”.

Este llamado urgente debe ser escuchado por todos los actores políticos y cívicos para encontrar pronto una salida pacífica a esta crisis. Si esto no tiene una respuesta positiva, seguiremos perdidos, prácticamente en un callejón sin salida.

 

TEXTO: Editorial del Periódico Opinión

Foto: Manifestantes del MAS golpean a un joven de La Resistencia en la sede de la Federación de Cocaleros. | José Rocha