Análisis

¿Periodismo comprometido?

La discusión que se diera en el set de ATB La Paz entre los conductores del programa Anoticiando, oportunidad en la que Grimalt cuestionó el supuesto partidismo informativo en el que incurriría Iturri justificado por su corazoncito (tendencia y/o compromiso), pone a luz pública una de las tantas facetas apasionantes que tiene la actividad periodística.

Está claro que en el proceso de producción de un material informativo se define una línea comunicacional y a partir de ella una agenda informativa sujeta a relaciones y controversias a los que están sujetos los medios de comunicación con el poder político y económico. Aspectos inherentes a la propia actividad periodística.

Periodísticamente hablando, frente a un hecho social, político o de cualquier otra índole, lo que está en juego es la interpretación que le da el periodista a ese hecho noticioso, y que a diario el periodismo construye con matices propios sujetos a percepciones culturales, ideológicas, de influencias e intereses internos y externos, como la vida misma porque no somos seres extraterrestres. Y es aquí donde la objetividad se pone en tela de juicio.

Si nos apegamos a la lengua española, el significado del término objetivo “como relativo al objeto en sí”, o por el contrario nuestro accionar profesional se sujeta dogmáticamente, la objetividad será la esencia misma de nuestro trabajo, porque entraña un compromiso honesto, de intencionalidad y actitud de verdad con la que debemos ser fieles como intermediarios y transmisores profesionales de cuanto sucede en nuestro entorno y que tenga interés público.

Esa línea comunicacional a la que hacemos referencia demanda del periodista y del medio de comunicación definiciones: se hace periodismo, se constituye en instrumento político–partidista o un mero medio de negocio. Si se va a hacer periodismo no es admisible condicionante alguna, no es aceptable camiseta partidista, o afán de lucro incurriendo en sensacionalismos o difusión de publinotas (cobertura informativa a cambio de beneficio económico). Hacer periodismo es básicamente ofrecer un servicio y si uno no está consciente de lo que aquello implica y exige, es mejor dedicarse a otra cosa.

Cuanto más apegados a la realidad en la construcción narrativa de los hechos esté el periodista y/o el medio de comunicación merecerá mayor credibilidad del público. Y la única manera de alcanzarla es despojándose de partidismo políticos y/o mezquinos intereses económicos de los que cada periodista es consciente a la hora de narrar un hecho noticiable. En concreto estamos hablando de códigos de ética.

Con todo, el incidente, el entredicho, la polémica o como quiera llamarle surgido entre los conductores de Anoticiando, nos hace ver la importancia de la libertad de expresión e información y que la única manera de respirarla es con libertad de prensa. Por favor no se vaya a un corte (publicidad), que fluya el intercambio de criterios que enriquece la democracia.

El autor es comunicador social y docente universitario