Análisis

Paulovich: Seremos felices en febrero

Cada fin de mes, mi discípula periodística y yo solemos hacer un balance de lo ocurrido con nosotros, profesionalmente hablando; ella hace un recuento de las veces que pudo entrevistar al presidente vitalicio en el Palacio Real de la Plaza Murillo y también de algunas ocasiones que tuvo que tratar de entender al ilustrado vicepresidente cuando éste asume interinamente el mando de nuestro atribulado Estado Plurinacional, Multilingüe y Folklórico, hechos que a veces me dan envidia y otras no.

No siempre hablamos de personajes enigmáticos y, estando ya en plena época carnavalesca, pregunté a la cholita cochabambina si en medio de tantos personajes tuvo que estrechar las manos de los personajes comprometidos en el bullado asunto del Fondo Indígena, confesándome Macacha que todos o casi todos pasaron por las dependencias palaciegas para que el dinero saliera de las latas del Ministerio de Economía y Finanzas, aunque prefería no hablar de ese asunto porque ingresamos a un mes feliz cuando sólo deberíamos preocuparnos por bailar hasta que las velas no ardan y votar hasta que triunfe el Evo, con permiso de los tribunales electorales y el Tribunal Constitucional.

Como a la cholita cochabambina le picaban las plantas de sus pies me pidió que la sacara a bailar, aceptando gustoso cual hace un caballero, aunque éste fuera un poco achachi, léase, “viejito alegrón”.

Sin perder la compostura ni el respeto mutuo despedimos al antipático mes de enero y recibimos esperanzados al venturoso mes de febrero durante el cual viviremos el Carnaval 2016 sacando chispas a las calles de Oruro junto a Diablos, Morenos, Tobas encabezados por Evo y Álvaro, junto al pueblo de Bolivia que nos seguirá en La Paz, en Santa Cruz, Cochabamba, Vallegrande y todos los pueblos del Estado Plurinacional Multilingüe y Folklórico.

Después de bailar durante varios días y luchando contra el “chaki” con un plato de alka seltzer con mote, asistiremos un poco atufados (con tufo) al referendo para depositar nuestro afirmativo o nuestro negativo a Doña Constituta, nombre familiar y cariñoso con el que llamamos algunos a la pobrecita Constitución, tantas veces burlada y violada por muchos malos ciudadanos.

Allí estaremos el 21 de febrero mi comadrita Macacha y este viejo periodista que sigue gozando de la vida mientras pueda continuar bailando y votando, votando y bailando.