Análisis

Paulovich: Evo: Premio y Castigo

Mi Pariente Espiritual retornó de Quillacollo para seguir cumpliendo su misión humanitaria de ayudarme en mi mundo de tinieblas y escribir esta columna periodística tres veces por semana además de prestarme dinero con plazos generosos, sólo con la condición de llevarla a bailar en grandes acontecimientos choleros.

Recién llegada se presentó en mi casa y luego de hacerme conocer las noticias del día me dijo: “Jefecito tengo el grato placer de recordarle que yo fui la primera mujer periodista que pronosticó el triunfo electoral de Evo Morales, vaticinando que calificó al mandatario como Presidente Vitalicio de nuestro infortunado país”.

Agaché la cabeza en señal de asentimiento y le agradecí por asociarme a su clarividencia periodística.

Siguiendo sobre el mismo tema, pregunté a la cholita cochabambina si se alegraba por sus pronósticos a favor del mandatario, o lamentaba la suerte política del mismo.

Mi comadrita cerró sus ojos “chaskañawis” como si estuviera estrujando su cerebro y me dijo pausadamente: “Yo pienso que la Presidencia de Bolivia es una felicidad y un castigo al mismo tiempo, eres un todopoderoso y cuando quieres hacer algo hay 10 millones de ciudadanos que se oponen y están seguros de que lo harían mejor que tú, y en menor tiempo y mucho más barato…”

Grabé en mi mente la frase de Macacha viuda de Racacha y escribí en un pedacito de mi alma: “La Presidencia de Bolivia es un Premio y un Castigo”.

Como la cholita volvió más locuaz de Quillacollo, después de haber ingerido algunas tutumas de chicha buena, le consulté acerca de las primeras declaraciones evísticas señalando a la Iglesia Católica en Bolivia como su enemiga, amenazando a nuestros jerarcas eclesiásticos de que el Evo se quejaría ante el papa Francisco.

Mi comadrita sonrió ante este despliegue de un Presidente que se cree tan poderoso como para ponerse frente a un poder espiritual como la Iglesia Católica que es gobernada por los arzobispos y obispos nombrados todos por el papa Francisco que gobierna desde Roma, la ciudad eterna.

Piadosamente se condolió de la arrogancia de nuestro mandatario y me dijo en la oreja: “Es que nuestro presidente Evo no sabe que en todas las misas que se celebran, hay una voz que nos insta a rezar por nuestros gobernantes y todos nosotros elevamos una plegaria por Evo que hoy comienza a vivir un nuevo periodo de su Presidencia Vitalicia, como la bautizó un angelito que llegó de Quillacollo con polleras y sin espadas.