La Paz

P. Justino Limachi, nuevo párroco de Villa Adela

Justino Limachi Condori es el sacerdote aimara que continuará con el legado del extinto Sebastián Obermaier. Hombre de palabras sencillas y pausadas, de mirada tranquila y de origen aymara, así es el cura que tiene ante sí el desafío de dirigir la iglesia instalada en Villa Adela.

Nació un 13 de abril en una localidad del departamento de La Paz llamada Tambillo. De niño migró junto a su familia a la urbe paceña en busca de mejores oportunidades. La zona que cobijó a él y su la familia fue la popular Munaypata.

Estudió en colegios donde se impartía la doctrina católica y pese a que estaba convencido en ser médico no dudó en aceptar el “llamado de Dios” y fue un retiro espiritual que fue determinante para aclararle el camino que debía seguir.

“Después del retiro me quedé en Santa Cruz donde he estudiado Teología y Filosofía en la Comunidad de la Orden de los Predicadores Dominicos. Nadie pensaba que yo iba a ser sacerdote, pero aquí estoy, Dios me tocó, me formó y me llamó y yo solo respondí: Aquí estoy Señor”, relató Limachi.

Su gusto por la caminata hizo que llegue a los lugares más recónditos de Santa Cruz, donde hizo su misión llevando la palabra de Dios.

Desde hace 20 años El Alto se convirtió en su casa, pues tras haberse formado en Santa Cruz regresó primero a Coripata y luego a la urbe alteña para emprender un trabajo que no cesó hasta hoy.

Hace un mes fue designado por la Diócesis de El Alto como el nuevo sacerdote de la parroquia Cuerpo de Cristo de Villa Adela, noticia que fue recibida con alegría, pues asegura sentirse feliz por continuar con el legado que dejó “mi hermano Sebastián Obermaier”.

Otra faceta del padre Justino es su inclinación hacia la comunicación horizontal, algo que aprendió desde la radio San Gabriel e Integración que le abrieron las puertas para darle un espacio con programas cuyo contenido era la formación cristiana y la educación de la familia. “Me gusta mucho ser periodista, me gusta la radio por eso trabajé en radio San Gabriel, pero considero que profesionalmente uno tiene que dar más tiempo al periodismo, pero yo doy al sacerdocio. Pero los espacios que he tenido en la radio los he aprovechado para formar familias”, dijo.

Un paisaje que marcó su vida fue la denominada “Guerra por el Gas”, en 2003, que dejó más de 80 muertos y 400 heridos. En ese entonces, el apoyo del padre Justino fue trascendental, pues estuvo ayudando a socorrer a los heridos, celebrando la misa para despedir a los fallecidos y consolar a quienes sufrían por esa situación.

“Para mí fue un mensaje profético, yo miraba cómo la gente por amor a la patria, por amor a lo que es la vida. Ver tanta gente herida, gritos, llanto, estando en una procesión o un entierro, yo pensaba en Jesús que da todo para que la humanidad tenga vida y vida en abundancia”, expresó.

El párroco anunció que elaborará un plan pastoral que estará direccionado al trabajo con niños, jóvenes y familias y de esa manera unir a la comunidad a través de la fe católica.