La Paz

P. Enrique Jordá: “Hagan lo que Él les diga”,a los colaboradores pastorales de la Conferencia Episcopal Boliviana

Son las palabras de la Virgen María y puede ser también hoy la invitación de toda madre a su hijo. Demos gracias a Dios por nuestras madres, cuidémoslas y obedezcámoslas, ha sido parte de la reflexión de P. Enrique Jordá, en la Eucaristía con los colaboradores pastorales de la Conferencia Episcopal Boliviana, en su jornada de formación el pasado 9 de mayo.

 

Esta lectura de Gálatas 4, 4 siempre me ha llamado la atención. Un compañero paraguayo me saludaba en sus cartas, tu hermano en Gálatas 4, 4. Cuando se cumplió el tiempo Dios envió a su hijo, como respuesta a la gran esperanza de la humanidad de la llegada del Mesías. Y vino como Judío, Dios no le ahorró nada por ser su hijo, a nosotros tampoco. Dios lo pone en una cultura en un pueblito con muchos conflictos. Y vino así para darnos libertad a los que estaban sufriendo esas circunstancias.

 

Por eso todas las circunstancias donde hemos nacido es plan de Dios, al igual que su hijo. Vino de una lista de personas que constituyen nuestros antepasados. Es bueno pensar eso, tenemos una historia viva. Contemplar a Jesús así y como él respondió nos hace pensar en nuestra propia historia. Esta es la alegría de Gálatas 4,4.

 

En el Evangelio hemos escuchado las Bodas de Caná. María le conocía muy bien, Jesús se hace de rogar un poco, ella sólo dice “hagan lo que él les diga”. Y Jesús da esa señal de lo que será después su plan, convertir el agua en vino, la vida en algo diferente por su resurrección.

 

Jesús era medio fiestero le gustaba compartir. Tenía su casita en Cafarnaún e invitaba a la gente que nadie quería y se sentaba con ellos a compartir y conversar. El Señor nos invita a compartir.

 

María nos ayuda a pensar en nuestras propias madres. Alegrémonos de la mamá que Dios nos ha dado y cuidémosla. Vayamos adelante y que un día en el cielo estemos en esa alegría de la salvación de Dios y que podamos transmitir a nuestros hermanos esa fe y esa esperanza.