Análisis

Miguel Manzanera SJ: Obispos de Bolivia: “No tengan miedo” (Mt 28, 10)

Al clausurar la 104ª Asamblea de la Conferencia Episcopal los Obispos de Bolivia han publicado un mensaje titulado “Resucitado, fuente de nuestra esperanza” que aquí resumimos. En primer lugar los Prelados felicitan al pueblo de Dios por la fervorosa participación en las celebraciones de la Semana Santa, signo de una Iglesia que quiere ser fermento, luz y esperanza. Jesús, después de la resurrección, se apareció a los discípulos que por miedo estaban con las puertas cerradas y les saludó: “La paz esté con ustedes” (Lc 24, 36).

Ahora también Jesús se presenta resucitado y vivo, porque ha vencido a la muerte, y el sufrimiento y es fuente de vida. Para los creyentes el sufrimiento y la cruz son parte íntima de la alegría y de la resurrección. Por eso, la paz, que debemos recibir y dar, pasa por el sacrificio, la entrega, el perdón, el diálogo y el encuentro con el hermano. Esta es la alegría que nos transmiten los Obispos.

Sin embargo frente a la realidad gozosa de la Pascua, en Bolivia hay también muchos signos de muerte: violencia social, feminicidios, infanticidios, corrupción y falta de justicia. También se han dado en diversas partes ofensas contra las imágenes de la Virgen y de los santos y otros signos religiosos. Todo ello atenta contra la fe y los sentimientos profundos de nuestro pueblo.

Los Prelados recuerdan el próximo V Congreso Americano Misionero (V CAM) a realizarse en julio de este año en la ciudad de Santa Cruz con el lema “América en misión, el Evangelio es alegría”. Todos estamos invitados a cumplir el mandato de Jesús de anunciar y transmitir la alegría del Evangelio a todos los pueblos. Hay que orar por el buen éxito de este encuentro.

El Papa Francisco en su reciente  Exhortación “Alégrense y regocíjense” invita a todos los bautizados a vivir la santidad en el mundo actual y a ser santos y constructores de un mundo nuevo. “Hay que ir a las periferias a llevar la buena noticia del evangelio del reino de Dios y su justicia (Mt 6,33)”.

Los Obispos señalan algunas áreas de la misión a cumplir: Ante todo la defensa de la vida y dignidad humanas desde la concepción hasta la muerte natural, frente a las amenazas de quienes pretenden despenalizar y legalizar el aborto y la eutanasia.

También invitan a rechazar la justicia manipulada y parcializada y la situación degradante de los presos que impide su rehabilitación y reinserción en la sociedad. Hay que promover una sociedad más justa y digna para todos y asumir la democracia y los valores de la transparencia, de la pluralidad, del diálogo y consenso como camino para construir el bien común. Asimismo se debe ayudar a las personas migrantes que buscan una vida más digna, así como a las que, afectadas por la pobreza y falta de un futuro mejor, llegan a nuestro país.

Especialmente los Prelados señalan la preocupación de la Iglesia por los jóvenes, tal como proclama el el  próximo Sínodo de Obispos a celebrarse en Roma en octubre de este año con el tema “Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Recuerdan las palabras del Papa Francisco: “No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces. No pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro” (Carta a los jóvenes).

Por eso los Prelados invitan a la juventud a rechazar la fascinación por el poder, la drogadicción, el hedonismo y el inmediatismo. “Los jóvenes tienen una gran responsabilidad: de no dejarse manipular y esclavizar por las nuevas tecnologías y de ser líderes capaces de crear una sociedad impregnada de valores humanos y cristianos, como son: la trasparencia, la legalidad, el amor, la solidaridad y el respeto al otro”.

Los jóvenes deben escuchar la voz del Maestro que les llama a arriesgar la vida por el Reino y a consagrarla al servicio de los demás. Los Obispos se comprometen también a promover y respetar la dignidad de la persona humana, atendiendo de modo especial a los más pobres y sencillos. De manera especial subrayan la opción por la vida sacerdotal, religiosa o laical comprometida.

Muy enfáticamente los prelados señalan el desafío de una educación integral y diversa, rechazando una educación única, ideologizada y totalitaria que no respeta la pluralidad de personas y pensamientos. Por lo tanto hay que defender el derecho a la libre elección de los padres de familia respecto a la educación de sus hijos.

Finalmente los Obispos invocan la bendición de Jesús resucitado y piden la intercesión de María, Madre de los Apóstoles, para que todos seamos discípulos misioneros alegres y gozosos, comprometidos en la Iglesia y con el mundo.

 

por: Miguel Manzanera SJ

Foto: facebook de R.Flock