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Nuevo Superior de los Jesuitas recibe una simbólica estola guaraní en Roma

Más de 200 sacerdotes de 60 países participaron en la designación del nuevo líder mundial de los jesuitas, ocurrida este viernes en Roma, cargo que recayó en el venezolano Arturo Sosa Abascal, el primer latinoamericano en obtener ese nombramiento.

Entre los asistentes estuvo el padre Oswaldo Chirveches, el provincial (jefe) de Bolivia, quien tuvo el privilegio de conversar a solas, por un momento, con Sosa Abascal, y a quien le obsequió una estola guaraní de alto simbolismo para los jesuitas bolivianos, ya que le perteneció a un sacerdote muy apreciado y ya fallecido, el español Gabriel Siquier, quien vivió gran parte de su vida en Charagua.

“Tras la designación se produjeron gestos, aplausos, abrazos, regalos, breves diálogos y Arturo sonriendo, nosotros contentos y agradecidos a Dios. Así fuimos a la capilla Borja de Roma donde dimos gracias a Dios, el nuevo General nos dio la bendición y cuando se quedó solito me fui a darle y ponerle la estola guaraní que traje” dijo Chirveches a ANF desde Roma.

Agregó que el padre Francisco Pifarre guardaba la estola como recuerdo de Siquier, que fue más conocido entre los guaraníes como “Tianu Piru”, y se la dio para llevarla a Roma y regalarla a quien resultara elegido como nuevo Superior. “Tianu Piru” es como un emblema de los jesuitas bolivianos.

En Roma, durante los 13 días transcurridos desde el inicio de la Congregación General (CG) número 36 de la historia, los 215 jesuitas electores tuvieron varias actividades.

Durante la primera semana se aceptó la renuncia del que fuera Superior General desde 2008, el padre español Adolfo Nicolás, por razones de salud; luego los sacerdotes trabajaron en grupos y analizaron la situación de la Compañía de Jesús, como se llama la congregación jesuita.

También se celebró el año de la misericordia en una eucaristía en la basílica de San Pedro hasta que el pasado 10 de octubre se ingresó a la etapa “murmuratio” que consiste en la búsqueda de información sobre los candidatos y la elección del nuevo líder, que se realiza mediante voto secreto.

“Fueron días intensos, pero llenos de sencillez y espíritu abierto. Creo que las fotos que les han llegado muestran cuán en serio vivimos esos días, en búsqueda, pero en paz”, dijo.

El padre boliviano contó el detalle del momento previo a la elección de Sosa Abascal.

“Primero tuvimos la misa ‘ad electionem’ (para elegir) en la iglesia del Espíritu Santo, al ladito de la Curia General. Llegamos tranquilos, pero creo que al final de la misma había mucha más paz aún (…), el Señor nos dio su paz y libertad”, detalló.

De allí pasaron al aula principal para iniciar la elección. “Estábamos bien vestidos, con camisa clerical, pero con la sencillez que nos es tan familiar. Discurrió todo serenamente y con la sobriedad propia de nuestra Compañía y cuando se nos confirmó que la elección estaba terminada, los aplausos llenaron la sala”, contó.

Los más de 200 jesuitas electores llegaron de diversos países del mundo y el 2 de octubre se dio inicio a la CG 36. Bolivia estuvo representada por Chirveches y el sacerdote Manuel Hurtado.