Internacional

Nuestra identidad es ser hijos de Dios y nadie nos la puede robar, dice el Papa

(Roma / Ciudad del Vaticano)  En la homilía de la Misa que presidió esta mañana en la Casa Santa Marta, en donde reside, el Papa Francisco señaló que nuestro documento de identidad es ser hijos de Dios y nadie nos lo puede robar.

El Santo Padre meditó sobre el pasaje del Evangelio en el que se narra la curación de un paralítico. Jesús le dice “ánimo hijo, te son perdonados los pecados”. Tal vez esta persona, dice el Papa, quedó un poco “desconcertada” porque deseaba ser curada físicamente. Luego y ante las críticas de los escribas que lo acusaban de blasfemar “porque solo Dios puede perdonar los pecados”, Jesús también lo cura en el cuerpo.

En realidad, prosigue el Papa, las curaciones, las enseñanzas, las palabras fuertes contra la hipocresía eran un signo de lo que Jesús en realidad estaba haciendo, un signo de “un milagro más profundo”.

“Esta reconciliación es la recreación del mundo: esta es la misión más profunda de Jesús. La redención de todos nosotros pecadores y Jesús hace esto no con palabras, no con gestos, no caminando por la calle, ¡no! ¡Lo hace con su carne! Él mismo, Dios, que se hace uno de nosotros, hombre, para curarnos de dentro, a nosotros pecadores”.

Jesús, dijo luego el Papa, libra a todos del pecado, “desciende de la gloria y se abaja, hasta la muerte y muerte de Cruz”. Esta “es su gloria y esta es nuestra salvación”.

El Papa cuestionó luego: “¿este es el milagro más grande y qué hace Jesús con esto? Nos hace hijos, con la libertad de los hijos. Por esto que ha hecho Jesús nosotros podemos decir ‘Padre’. Al contrario nunca hubiéramos podido decir ‘Padre’. Y decir ‘Padre’ con una actitud tan buena y bella, con libertad. Este es el gran milagro de Jesús. Nosotros, esclavos del pecado, nos ha hecho a todos libres, nos ha curado del pecado, nos ha curado en el fondo de nuestra existencia. Nos hará bien pensar en esto y pensar que es muy bello ser hijo, es bella esta libertad de hijos, porque el hijo está en casa y Jesús ha abierto las puertas de la casa”.

En eso radica el coraje de los cristianos: “soy libre, soy hijo ¡Me ama el Padre y yo amo al Padre! Pidamos al Señor la gracia de entender bien esta obra suya, esto que Dios ha hecho en Él: Dios ha reconciliado consigo al mundo en Cristo, confiando a nosotros la palabra de la reconciliación y la gracia de seguir adelante con fuerza, con la libertad de los hijos, esta palabra de reconciliación”.

Para concluir el Papa dijo: “¡Hemos sido salvados en Jesucristo! Y nadie nos puede robar este documento de identidad. ¡Me llamo así: hijo de Dios! ¡Qué bello documento de identidad! ¡Estado civil: libre! Que así sea”.