El Espíritu Santo nos hace discernir el bien y el mal que nos hace caminar en la bondad, nos hace rechazar lo que no es bueno. Pero para todo ello, para caminar según la misión que Jesús nos dejó es importante que nos vayamos instruyendo con la Palabra de Dios.
El seguimiento a Jesús, es ciertamente comunitario, pero también es personal, cada uno de nosotros decide hacer el bien o hacer el mal, por eso cuando un pecado se comete no es por culpa del tentador, sino es la culpa de quien comete el pecado.
Pidámosle al Señor, para que amando nuestra historia pasada podamos recibir el Espíritu Santo y proyectar nuestra historia futura en compañía y en presencia de la luz del Espíritu Santo.
Fuente: Iglesia Viva


