Santa Cruz

Mons. Robert Flock: “El perdón es una de las expresiones más grandes del amor”

Mons. Robert Flock reflexionó en la Eucaristía de este domingo, 23 de mayo en la solemnidad de Pentecostés, acerca de la existencia del Espíritu Santo derramado en el alma y corazón de los bautizados.

Homilía de Mons. Robert Flock

Obispo de la Diócesis de San Ignacio de Velazco

Solemnidad de Pentecostés – 23 de mayo de 2021

Ven, Espíritu Santo

Queridos hermanos,

Hoy celebramos la solemnidad de Pentecostés y el don del Espíritu Santo. Aunque los discípulos habían sido instruidos personalmente por Jesús, y de Él mismo recibieron el mandato misionero, para poder cumplir con su tarea apostólica hacía falta el don del Espíritu Santo. Nos hace comprender que nuestra misión no es simplemente un objetivo compartido entre un grupo de personas que se pongan de acuerdo, como por, ejemplo una Asamblea de la Ignacianidad o un Cabildo del Pueblo. La Iglesia depende por su existencia y para su misión del Espíritu Santo derramado en el alma y corazón de los bautizados, sellado en la Confirmación.

El testimonio de los mártires es también obra y gracia del Espíritu Santo

De la misma manera que Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo en el seno de la Virgen, la Iglesia nació por obra y gracia del Espíritu Santo el día de Pentecostés. Sin el don del Espíritu Santo, la Iglesia naciente hubiera desaparecido cuando sufrió las primeras persecuciones judías y romanas. Resulta que, milagrosamente, la Iglesia florece en medio de la persecución, porque el testimonio de los mártires es también obra y gracia del Espíritu Santo.

La plata de la corrupción o el puño de la violencia jamás son obra del Espíritu Santo

Ahora, digamos que uno tenga el don del Espíritu Santo, pero le falte conocimiento de las Escrituras y de la sana doctrina. Si fuese suficiente el don del Espíritu, Jesús no hubiera dedicado tres años para enseñar al pueblo y de manera más íntima y personal a sus discípulos. Por eso, es importante la Catequesis y la formación de los discípulos de Jesús. Lamentablemente, gran parte de nuestro pueblo tiene una breve catequesis de Primera Comunión, quizás un año de catequesis para la Confirmación, pero no logra un conocimiento suficientemente sólido de la vida cristiana, y como resultado piensan que pueden mejorar la vida con la plata de la corrupción, o con el puño de la violencia, cosas que jamás son obra y gracia del Espíritu Santo.

Celebramos el 53 aniversario del Colegio Lotte Salzgeber y la Granja Hogar

Hoy celebramos el Aniversario del Colegio Lotte Salzgeber y de la Granja Hogar, que han servido a una parte necesitada de nuestra población durante 53 años. Fue la iniciativa de la Obra de la Buena Nueva, un Instituto Secular, instancia de la Vida Consagrada, que nació en Austria en 1947. Toman su inspiración del texto que Jesús leyó en la Sinagoga de Nazaret cuando inició su propia obra de la Buena Nueva: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a anunciar el año favorable del Señor.» Al felicitarles en su aniversario, les quiero invitar a ver en cada de detalle de enseñanza y atención durante estos años, algo concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.

Los grupos ideológicos nunca lograrán un mundo mejor solo lo postergan

Hay un grupo terrorista en el Perú que se atreve llamarse “Sendero Luminoso”. Pero no tiene nada de luz. De tendencia ideológica marxista-leninista-maoísta, solo ha sembrado luto y dolor. Para crear una sociedad más justa en el Perú han cometido masacres contra ricos y pobres por igual. Semejantes grupos nunca lograrán un mundo mejor, solo lo postergan. No son obra y gracia del Espíritu Santo, sino del demonio. Temo que el movimiento al socialismo vaya por el mismo camino, pues mientras sigan con el discurso del golpe y no piden perdón por el fraude, se hunde cada vez más en un pozo oscuro de mentiras y resentimientos.

Necesitamos el Espíritu Santo, combinado con la sana doctrina cristiana, para descubrir el Camino para el progreso auténtico, la Verdad sobre Dios y el hombre, y la Vida en abundancia que anhelamos.

Es instructivo que al soplar sobre los discípulos y comunicarles el Espíritu Santo, Jesús inmediatamente habló del perdón: «Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.» Si por un lado vemos en estas palabras la institución del Sacramento de la Reconciliación, por otro lado, es una invitación a vivir lo que Jesús siempre enseñaba como camino de la vida: hay que perdonar de corazón.

El perdón es una de las expresiones más grandes del amor

El perdón es una de las expresiones más grandes del amor, y es quizás la forma más difícil. No logramos hacerlo sin el don del Espíritu Santo. Por esto nuestras cárceles están llenos de personas con prisión preventiva. No solo por no perdonar el crimen, sobre todo por no perdonar las coimas.

El Espíritu Santo no sustituye la vacuna y las medidas de protección

Todavía vivimos en medio de una Pandemia que ha azotado al mundo entero, y que está golpeado fuertemente a Bolivia. Entiendo que aquí en San Ignacio tenemos todavía muchas dosis de las vacunas que enviaron por ser fronterizo. Normalmente en este rincón somos olvidados. Hay que aprovechar y hacerse vacunar. El Espíritu Santo no sustituye la vacuna y las medidas de protección; más bien nos ayuda a apreciarlos como don de la Providencia y Misericordia divina.

Si nuestro pueblo y autoridades tuvieran los 7 dones del Espíritu Santo conviviríamos en paz y progreso juntos.

En la Secuencia de la Misa hoy, rezamos: “Concede a tus fieles, que confían en Ti, tus siete dones sagrados.” Son los dones que invocamos en la Confirmación: “Sabiduría, Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y el Santo Temor de Dios.”  Si nuestro pueblo tuviera estos dones, en la medida que Dios quiere compartirlos, ya no habría bloqueos de camino en Bolivia. Y si nuestras autoridades los tuvieran, no habría siquiera baches, tanto aquellos que aparecen en las carreteras aún antes de terminar de pavimentarlas, como aquellos baches de entendimiento y cooperación que necesitamos para convivir en paz y progresar juntos, con la esperanza de dejar atrás todas las tragedias nacidas del pecado.

Ven, Espíritu Santo, y envía desde el cielo un rayo de tu luz.

Premia nuestra virtud, salva nuestras almas, danos la eterna alegría.

Fuente: Iglesia Viva