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Mons. Uriona tomó posesión de la diócesis de Río Cuarto

Monseñor Adolfo Uriona FDP tomó posesión de la sede episcopal de Villa de la Concepción del Río Cuarto e inició su ministerio como quinto obispo diocesano en una celebración multitudinaria que se desarrolló en la tarde del viernes 19 de diciembre. En su primer mensaje a la comunidad, el prelado exhortó a los fieles a permitir que Cristo impere y derrame su amor sobre su pueblo.

La toma de posesión del obispo fue acompañada por una multitud de fieles de la cabecera departamental y de otras localidades del sur cordobés, que se congregaron en la catedral de la Inmaculada Concepción, donde se leyó la bula pontificia y fue puesto en posesión por el arzobispo metropolitano de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez, y en presencia del nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig.

Monseñor Tscherrig, en nombre del Papa, aseguró sentirse feliz de participar de uno de los misterios más significativos de la Iglesia: la sucesión apostólica. “El obispo es un sucesor de los apóstoles; está representando a Cristo en la diócesis, y es el primer testigo de la misericordia de Dios entre ustedes”, explicó.

Entre los cientos de fieles, también participaron el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, y el intendente de Río Cuarto, Juan Jure. De la Sota transmitió sus mejores intenciones al obispo, para que pueda tener éxito fomentando “el diálogo, la reconciliación, la recuperación”; en tanto, el intendente Jure indicó que la llegada del obispo significa “un día importante y lleno de alegría”, porque llega “el pastor de nuestra casa”.

Ya habiendo asumido la diócesis, monseñor Uriona encabezó una procesión hasta la iglesia de San Francisco Solano, donde presidió su primera Eucaristía pública y dio el primer mensaje a la comunidad.

En su homilía, el nuevo obispo utilizó el concepto de “imperio”, tal como suele ser conocida la ciudad de Río Cuarto, e indicó que en esta ciudad y en esta diócesis debe imperar Cristo, “derramando su amor misericordioso sobre su pueblo”.

En ese sentido, exhortó al imperio del respeto, de la contención y del diálogo en las familias; la reconciliación y la paz social y la “cultura del encuentro” como pide el papa Francisco.

Monseñor Uriona consideró hacer memoria del contenido central de nuestra fe, esto es el núcleo, “el corazón de la fe”, y adelantó que llegó a la diócesis para anunciar a un “Cristo crucificado, escándalo para el mundo, pero fuerza y sabiduría de Dios para los que han sido llamados”.

“Ese Señor crucificado es también el Resucitado, el que venció a la muerte, el Viviente. Él vive en su Iglesia, pueblo que peregrina en esta historia, dándole fortaleza, y sentido a su caminar”, manifestó el obispo

En otro tramo de su prédica, manifestó que desea ser un obispo que esté, como Jesús, “en la cosas del Padre”, alimentándose del Evangelio y de la Eucaristía. De esta forma, deseó poder encontrar un espacio interior donde pueda acoger a todos los hombres y mujeres y ser un obispo que “participe, con aceptación plena y gozosa, de la cruz de Cristo”.

Monseñor Uriona señaló que busca ser un obispo “fundamentado en la fuerza del Espíritu” que trabajará incansablemente por “la comunión en la diversidad”.

Finalizada la oración poscomunión, monseñor Julio Estrada, administrador diocesano durante el tiempo de sede vacante, exhortó a los presentes a iniciar una nueva etapa de “gracia, evangelización y renovación diocesana”.

A su turno, la hermana Josefina, de la congregación de San Carlos Borromeo, agradeció, en nombre de las religiosas, a Dios por haber enviado a un obispo que caracterizó por su “sencillez, cercanía y sensibilidad con el dolor de los hermanos”. Luego, el matrimonio de Viviana Rodríguez y Néstor Gatti, en nombre de los fieles laicos, deseó que el obispo se sienta parte de la “gran familia diocesana” y manifestó su compromiso de “renovar el esfuerzo y el compromiso de anunciar la Buena Noticia a los más alejados y necesitados”.

Finalizada la ceremonia, Monseñor Uriona compartió junto a obispos, sacerdotes y a centenares de fieles una cena en la Ciudad de los Niños.+