Pando

Mons. Luis M. Casey: ¿Qué sentido tiene para nosotros la Ascensión del Señor?

Mons. Luis M. Casey, Obispo Emérito del Vicariato Apostólico de Pando, comparte el sentido que tiene la Ascención del Señor para los Cristianos, durante su homilía de este domingo 17 de mayo de 2015 en la Solemnidad de la Ascensión del Señor y la celebración de la 49 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

¿Qué sentido tiene para nosotros la Ascensión del Señor?
El Espíritu Santo, continuador de la obra evangelizadora de la Iglesia.

Antes de irse el Señor acompañaba a los discípulos, enseñándoles, preparándoles para su salida, y, despertando en ellos un gran deseo para que venga el Espíritu. De hecho, Jesús mismo les dijo que debía irse para que viniera el Espíritu Santo, y era ese Espíritu que continuaría su trabajo y ser responsable de la Evangelización del mundo por medio de ellos, los apóstoles y sucesores.

Por nuestro Bautismo estamos en ascenso hacia el Señor.
Hay otro aspecto de la Ascensión que nos llama la atención; por nuestro bautismo hemos sido incorporados en el Cuerpo de Jesús, somos miembros de Su Cuerpo y Él es la Cabeza, por la Ascensión el Señor, (La Cabeza) ha entrado en la gloria de Dios, y nosotros, los miembros de Su Cuerpo, estamos destinados también de acompañarle y estar para siempre en su Reino. Hermanos, nosotros estamos en un ascenso hacia el Señor, lo hacemos por medio de la escucha de su Palabra, por nuestras oraciones, por nuestro esfuerzo de amarnos unos a otros, de solidarizarnos con los pobres, de hacer presente la Palabra de Dios en nuestra vida cada día. Cuando hacemos todo esto nos asemejamos a Jesús, vamos incorporándonos más fuertemente en su Cuerpo, y así seguimos en ascenso hacia nuestro hogar, hacia la presencia el Padre.

Los valores del Reino.
Tenemos que preocuparnos por los valores del Reino, los valores que Jesús n os enseñó, porque los valores del mundo nos atraen mucho; la ambición, el egoísmo, el placer, drogas, alcohol, el sexo, y a veces la adicción al celular, al computador. Todo ello nos atrae y nos olvidamos de las cosas de Dios, de los valores del Reino. Por eso la Palabra de Dios nos dice que debemos tener fijos nuestros ojos en los valores de arriba, no escapando al mundo, sino incorporando los valores del Reino en él.

Corresponsabilidad misionera.
Antes de irse Jesús ha dicho a sus apóstoles que deben ir a todos los confines del mundo a anunciar la Buena Nueva, los valores del Reino. Mis queridos hermanos, esa es una tarea que nos toca a cada uno de nosotros por nuestro bautismo. Hay quienes piensan que eso es trabajo de los sacerdotes, religiosas y obispos, otros piensan que es sólo para los catequistas. Cada uno de nosotros tenemos que anunciar la Palabra, mucho más con el testimonio de nuestra vida. Tenemos que sentirnos responsables de la tarea de evangelizar, no solamente buscar la propia salvación, la salvación de mi familia, sino que debo luchar y trabajar por la salvación del mundo por medio del testimonio de mi vida, por el apoyo a las misiones.

Catequistas: asegúrense de su propio encuentro con Jesucristo.
Mis hermanos catequistas, ustedes han vivido tres días de trabajo intenso, he visto su buena voluntad de haber venido hasta acá, ese mismo espíritu deben llevar a sus comunidades, a sus parroquias y contagiar a los demás catequistas. Ustedes tienen que asegurarse de su propio encuentro con Jesús en su propia vida, porque ustedes no pueden dar a los demás aquello que no tienen. Ustedes podrán enseñar como cualquier profesor de álgebra, o de historia, pero no tendrá ningún fruto o resultado, ustedes tienen que predicar con sus vidas, tienen que estar en comunión con Jesús, por su Palabra, su oración, por la Eucaristía. Ojalá que en estos tres días ustedes se hayan convencido de la importancia que tiene que sus parroquias adopten, reciban este itinerario, como medio de catequesis para nuestros niños, jóvenes, centrándose en la espiritualidad, en el trabajo con la familia, con la experiencia de Dios en la vida, y la enseñanza de la doctrina. Vayan con nuestras oraciones, con nuestro agradecimiento por la tarea que prestan a nuestra Iglesia.

Mis queridos hermanos, la evangelización no es trabajo de unos cuantos, es una labor que debe ser asumida por todos.