Análisis

Mons. Jesús Pérez: “El proyecto de vida”

En este domingo 13 el tiempo ordinario, las lecturas del libro de la sabiduría y el evangelio nos muestran a Dios como el Señor de la vida y de la muerte. Si el domingo pasado ante la tempestad calmada se preguntaban los apóstoles. ¿Quién es este? Hoy aparece dominando la enfermedad y la muerte.

El libro de la sabiduría, primera lectura, es un canto a la sabiduría verdadera según la mentalidad de Dios y nos muestra cuál es la razón de ser de la muerte, uno de los interrogantes que siempre ha preocupado a todos. Como dice el Concilio Vaticano II: “El enigma de la vida llega a su vértice en la muerte”. Para el autor de este libro de la sabiduría que refleja la tesis del libro de Génesis, “Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen suya”. Cuando vio lo que había hecho dijo: “Dios no ha hecho la muerte ni se complace en perdición de los vivientes”

El primer versículo de la primera lectura afirma rotundamente: “Dios no hecho la muerte”. En el proyecto de vida de Dios creador no figuraba la muerte. Ésta entró en el mundo como consecuencia del pecado, de la desobediencia del primer hombre y la mujer, por haber vuelto las espaldas al proyecto original de vida de Dios y querer arreglarse él. Esta lectura, en el versículo 23 nos dice: “por la envidia del diablo entró la muerte en el mundo”.

El evangelio de hoy es preparado por la primera lectura pues, “Dios no se recrea en la destrucción de los vivientes”. Dios quiere la vida. No dijo Dios: hágase la muerte, hágase la enfermedad., si no hágase la vida. El proyecto de Dios es que la persona viva para siempre. Dios hizo al hombre y a la mujer a imagen de su propio ser”. Jesús afirma que “ha venido para que todos tengan vida y en abundancia”. El evangelio de hoy nos muestra el poder de Jesús sobre la enfermedad humana, curando a aquella mujer enferma y también su poder sobre la muerte, resucitando a la hija del Jairo. Desde la visión de Cristo, la muerte no es definitiva: “la niña está dormida”. Es una muerte temporal. La muerte no tiene la última palabra, sino el paso a la existencia definitiva. Jesús mismo entró al sepulcro, pero resucitó a una nueva vida.

El mismo Jesús que curó a la mujer que llena de fe tocó el manto de Jesús, extendió su mano a la niña y le devolvió la vida, es el mismo que hoy, desde el cielo está muy cerca de nosotros para oír clamor de vida que recabamos de él. Él sigue escuchándonos nuestro clamor y nos atiende y nos da vida en el cuerpo y en el alma. La Iglesia, todos los bautizados estamos llamados a ser dadores de vida y transmisores de la esperanza, atendiendo enfermos, como ha hecho a lo largo de dos milenios, poniendo remedio a la incultura y defendiendo la vida contra los posibles ataques del hombre y de las guerras, de las tremendas injusticias, del terrorismo. El papa Francisco ha calificado al chisme de terrorismo y al aborto de asesinato. También ha condenado la eutanasia y la pena de muerte.

Todo el que se esfuerza en promover la vida se asemeja a Dios y todo el que atenta contra la vida merece la repulsa divina. Hoy se juega muchísimo con la vida. Son millones de vidas que, se matan en seno materno. Finamente, para acallar la conciencia se lo llama “interrupción del embarazo”, pero no, es un asesinato castigado con la excomunión. Es la muerte de los más indefensos. Dios bendice y ama especialmente a quienes tratan de acrecentarla vida. Así mismo, a quienes tratan de hacer de hacer más agradable la vida de los demás, acompañándolos, alentándolos y compartiendo. Todos podemos dar vida a diario, cuando damos una sonrisa, un consejo, un gesto de verdadero amor…

Mañana se celebra el día del Papa, el día de la catolicidad, con este motivo, en el mundo entero se hace una colecta. NO PARA EL PAPA, sino para las diferentes obras de amor que hace en el mundo entero. Bolivia da muy poco y recibe mucho más de lo que da. Se hizo una colecta el 10 de mayo. NO PARA EL PAPA, sino para ayudar a solventar los gastos de la visita. Yo sé muy bien lo que significó la visita de San Juan Pablo II, en 1988.Hay un dicho que nos viene recordarlo en este momento: “la fe que no llega al bolsillo se queda en fe de chiquillo”

Sucre 28 de junio de 2015

Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
Arzobispo emérito de SUCRE