Cochabamba

Mons. Flock:“si queremos un proceso de cambio que pone fin a estos males, no es con policías mejor equipados y cárceles más hacinados, sino dando prioridad a Jesucristo, sus enseñanzas y su gracia”

Mons. Robert Flock, obispo auxiliar de Cochabamba, en su homilía del 23 Domingo del Tiempo Ordinario, Jesús nos invita a ser sus discípulos Misioneros, y a cargar nuestra cruz.

Respecto al conflicto entre cooperativistas y el gobierno, Mons. Flock animó a dar prioridad a Jesucristo para poner fin a los conflictos: “si queremos un proceso de cambio que pone fin a estos males, no es con policías mejor equipados y cárceles más hacinados, sino dando prioridad a Jesucristo, sus enseñanzas y su gracia, que supera nuestro poder y socorre nuestra debilidad”.

A continuación les dejamos el texto completo de la homilía:

Hoy Jesús nos desafía con sus palabras:

Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.

Si Jesús quiere discípulos, ¡quizás no debería decir semejantes cosas!

Pero pensamos un poco.

• ¿Acaso Jesús quiere arruinar a la familia? El mismo insistió en el Cuarto Mandamiento: “Honra a tu Padre y a tu Madre”.

• ¿Acaso Jesús nos dice renunciar los bienes para que nos quedemos en la indigencia? Jesús contó las parábolas de Lázaro y el Rico, del Buen Samaritano, Y de los invitados al banquete, para que el pobre no sea abandonado a su suerte.

• ¿Acaso Jesús quiere disponer de la vida de sus discípulos como si fuesen peones en un juego de ajedrez? Más bien, él dijo que había venido para servir y dar su vida en rescate para todos.

Entonces, cuando nos presenta estas grandes exigencias en el discipulado, se trata de confiar totalmente en él, y en sus enseñanzas. Jesús es “Camino, Verdad y Vida”, y nuestra vida solamente podrá tener éxito por medio del él. Es como discípulos de Jesús que vamos a poder constituir una familia donde reine el amor en el sentido más profundo y fecundo.

Con estas advertencias tan exigentes, Jesús quiere provocar nuestra reflexión y nuestra confianza en él. No quiere discípulos a medias, que lo seguimos cuando nos sentimos bendecidos, pero nos alejamos, cuando enfrentamos dificultades. Es precisamente cuando nos cuesta, que hace falta confiar más en él. Y nos cuesta en muchas situaciones. Por ejemplo, venir a Misa hoy, cuando tenemos que venir a pie o en bicicleta. Nos cuesta, cuando tenemos que renunciar la corrupción y ganancias ilícitas. Nos cuesta, cuando tenemos que luchar por la justicia pero renunciar a la violencia. Nos cuesta, cuando tenemos que amar al enemigo y perdonar 70 veces 7. Nos cuesta la fidelidad en el matrimonio porque Jesús dijo: “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.”

Pero, cueste lo que cueste, Jesús, Buen Pastor, nos conducirá por el camino seguro en medio de quebradas oscuras.

Nuestra primera lectura nos hace reflexionar: ¿Qué hombre puede conocer los designios de Dios o hacerse una idea de lo que quiere el Señor? Y elevando esta reflexión a una oración, pregunta a Dios: ¿Y quién habría conocido tu voluntad si Tú mismo no hubieras dado la Sabiduría y enviado desde lo alto tu santo espíritu?

La Sabiduría fue enviada por medio de Jesús, encarnación de la Sabiduría divina. Conocemos por medio de él los designios de Dios, designio que el resumió como “Reino de Dios”.

Queridos hermanos, conflictos como de los cooperativistas y el gobierno muestra los líos que resulta de nuestras maquinaciones cuando ponemos a un lado las enseñanzas de Jesús, que dice, “quien no tenga pecado que tire la primera piedra”. Y podemos pasar leyes contra racismo, feminicidio, trata y tráfico y todos los demás males, de la sociedad, pero si queremos un proceso de cambio que pone fin a estos males, no es con policías mejor equipados y cárceles más hacinados, sino dando prioridad a Jesucristo, sus enseñanzas y su gracia, que supera nuestro poder y socorre nuestra debilidad.

 

Nos invita Jesús:

Toma tu cruz y sígueme.

Confía en mí y entrégate.

Dame tu vida y ámame.

Toma tu cruz y sígueme.