Oruro

Mons. Cristóbal Bialasik: Nada tan pesado como el amor, nada tan ligero como el amor

En la Eucaristía de este domingo 5 de julio, Mons. Cristóbal Bialasik, Obispo de Oruro, reflexionó a partir de las lecturas del Evangelio sobre el amor a Dios y a los hermanos, rebelado no a los sabios y prudentes, sino a los pobres y a los sencillos, que Santa Nazaria Ignacia, cuya festividad se celebra este lunes 6 de Julio, supo vivir en plenitud.

“En estos tiempos de pandemia, debemos buscar unos momentos de paz para encontrar un espacio de oración, para escuchar las palabras de Jesucristo que dice: “Vengan a Mí, carguen con mi yugo”; este yugo es la imagen de la ley judía con sus 643 preceptos que nadie podía cumplir, ni siquiera saber todos los preceptos; en cambio, Jesús nos da otro yugo sobre los hombros que nos libera y nos fortalece: mi yugo y mi carga es otra ley que les fortalece: el amor. Cargar mi yugo, significa, cargar el amor. Nada tan pesado como el amor, y nada tan ligero como el amor.

El amor, es el peso del corazón, pero también, es el estímulo, el alimento, el gozo, la fiesta, el perfume y la fuerza. Luz, voz, fragancia, alimento y delicia de mi ser en pleno. Así tiene que caracterizarse el amor en nuestra vida cristiana, tiene que ser carga ligera, llena de alegría que tiene que compartirse con nuestros hermanos. Esta es la única carga indispensable.

Un modelo de ese amor vivido en los hermanos, ha sido la vida de Santa Nazaria Ignacia. El amor de Dios, ha sido el sustento de su vida; y los pobres el objeto de su amor. Decía que hay que bajar a la calle, permanecer en la plaza de la historia en la plaza de Oruro para dar testimonio de fe. En varias instancias decía detrás de San Pablo: “hay de mí si no anuncio el Evangelio…”

Santa Nazaria define su accionar en el amor al cuerpo místico de Cristo: Quisiera ser el rostro viviente de Cristo y el celo que la devoraba era la de formar una cruzada de amor en torno a la Iglesia.

Un amor a Dios que se traduce en el amor a sus hermanos, especialmente a los pobres: “Quiero levantar a Bolivia de su postración (tiempo de la guerra del Chaco), no quiero sólo pan para sus pobres, ni repartir las limosnas que se recogen de la caridad, sino elevar la dignidad moral de este pueblo, enseñándole a trabajar, procurándole trabajo digno, haciéndole sentir que en las manos de todos, y de cada uno, está el participar de la belleza, de la armonía, la dulzura y la felicidad de sentirse hijos de Dios.”

Un amor a la Iglesia de Jesucristo que se traduce en lo que hoy sus hijas lo asumen como un cuarto voto: Construir el Reino de Dios al lado del Papa y los Obispos. La de trabajar en la evangelización en comunión con sus párrocos y los Obispos. Comprendió que sola, no podría lograr nada, que tendría que buscar la comunión con los sacerdotes, en especial, con los diocesanos. Rezaba por las vocaciones y dedicaba su tiempo para fortalecer su trabajo. Sintió deseo de agruparlos a todos en la unidad: Que todos sean uno…

En comunión con el primer Obispo de Oruro, Mons. Abel Isidoro Antezana, inició su gran cruzada de amor en torno a la Iglesia: que “en amar, obedecer y cooperar con la Iglesia, en su obra de predicar el Evangelio a toda criatura, está nuestra vida, el ser, lo que somos”.

Entonces, las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, deben estar al servicio permanente de la Iglesia. Esto fue lo que la M. Nazaria Ignacia March, como fundadora, ha deseado para todas las hermanas diciendo: “Este es nuestro espíritu: guerrero, fiel, nada de cobardías, amor sobre todo a Cristo, y en Cristo a todos. Repartirse entre los pobres, animar a los tristes, dar la mano a los caídos, enseñar a los hijos del pueblo, partir su pan con ellos; en fin, dar toda su vida, su ser entero por Cristo, la Iglesia y las almas…”

Animada por esa filosofía de vida, empezó inmediatamente a atender a los huérfanos, a los pobres con los comedores populares, los talleres para las trabajadoras domésticas, los hospitales de sangre… sin olvidarse de seguir a Dios al lado de los sacerdotes, se puso en servicio pleno. En toda  su obra, manifestaba siempre, que ésas eran Obra de Dios (una característica propia de los Santos).

Este lunes 6 de julio, en la Fiesta de Santa Nazaria Ignacia, Mons. Cristóbal Bialasik, celebrará la Eucaristía de Fiesta en la casa de fundación en Oruro, lo que antaño fuera conocido como el Recogimiento de las Nazarenas. La celebración iniciará a las once de la mañana en la Cripta que guarda los restos de Santa Nazaria, la Primera Santa Boliviana.