Pando

Mons. Casey: “Se da como comida y bebida para todos, para así caminar por sus huellas.”

El Obispo Emérito de Pando, Mons. Luis Morgan Casey, presidió la celebración eucarística en la Solemnidad de Corpus Christi, que fue realizada en Riberalta, en la Cancha San José Obrero. En su homilía dijo:

“Solamente en la medida que seamos hermanos unos con otros, seremos discípulos de Jesús, y podremos recibir dignamente el Cuerpo y la Sangre del Señor”.

Dios quiso quedarse entre nosotros, que compartamos su propia vida, que seamos sus hermanos. Quiso tanto eso, que la Segunda persona de la Santísima Trinidad se hizo hombre para habitar entre nosotros, para ser uno de nosotros, para que Él pudiera presentar su cuerpo en el altar de la cruz a su Padre para reconciliarnos con Él, para redimirnos de nuestros pecados, para hacernos de nuevo hijos e hijas de Dios y hermanos suyos.

En la cruz, él derramó su sangre para lavarnos y liberarnos de la esclavitud del pecado, para hacernos hombres y mujeres nuevas, para encaminarnos como sus discípulos, y ser testigos de él en el mundo, en nuestro trabajo, en nuestra vida social. Pero Él tomó un paso más, Él quiso estar con nosotros para siempre, quiso dejarnos su Cuerpo y su Sangre en el altar para hacernos recordar su amor hacia nosotros. Se da como comida y bebida para todos, para así caminar por sus huellas, paso a paso dando testimonio de Él, como mamás y papás, como maridos y esposas, como jóvenes, como niños, sacerdotes y religiosas, como Obispos. Cada uno de nosotros está llamado a dar testimonio de este Dios que se dona, que se entrega, única y exclusivamente por amor, prueba de ello; la Santa Eucaristía.

Mis queridos hermanos, actualizamos el Sacrificio de Jesús en la cruz cada vez que celebramos la Eucaristía. Porque Jesús sigue ofreciéndose al Padre por nosotros, con su sacrificio Él nos convoca, nos llama a ser y a caminar como sus discípulos y así poder amarnos y perdonarnos unos a otros sin guardar rencor ni odio a nadie. Para que podamos compartir lo mucho o lo poco que tenemos con los más pobres, para que de verdad seamos hermanos, porque solamente en la medida que seamos hermanos unos con otros, seremos discípulos de Jesús, y podremos recibir dignamente el Cuerpo y la Sangre del Señor.

¿Con qué reverencia debemos recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo? Tenemos que agradecer al Señor por su presencia entre nosotros, en nuestra vida. Cuando pasamos por la Catedral, ¿qué nos cuesta entrar un momento y sentarnos frente al Santísimo, para adorarle, ofrecerle a nuestras familias? ¿y cómo tenemos que trabajar para recibirle dignamente? Debemos hacerlo con un deseo grande de hacer cumplir su voluntad en nuestras vidas, de dejar nuestros vicios, nuestros pecados, buscando mejorar nuestra condición de discípulos.

Celebrar la fiesta de Corpus Cristi es estar todos unidos buscando hacer presente a Jesús con el testimonio de nuestra vida, así como Él se hizo presente dejándonos su Cuerpo y su Sangre bajo la forma de Pan y Vino.