Como algunos de ustedes saben, hoy es un día especial para mí, pues hoy el Señor me ha permitido llegar a los 75 años de edad. Este acontecimiento despierta en mí sentimientos profundos que se centran, principalmente, en el agradecimiento y en la alegría.
Hasta hace tres años atrás, cada vez que cumplía años solía llamar a mi mamá por teléfono y le daba las gracias por haberme dado la vida, no sólo al nacer, sino a lo largo de todo el tiempo que me acompañó, en cada una de las etapas de mi vida, con su presencia, su amor y su oración.
Ahora, en estos últimos años, y éste 2014 en especial, quiero agradecer a mí otra madre, mi Madre Iglesia de Cochabamba que también me ha dado la vida a lo largo de estos años, y que día a día me sigue dando vida. Gracias a los sacerdotes, a las y los religiosos, a los laicos, a tantos miembros de nuestra Iglesia que al compartir su fe, su tiempo, su cariño, su esperanza y sus sueños conmigo han sido fuente de vida y han colmado de amor el corazón de este Obispo. ¡Muchas gracias!
Y también existe en mí un profundo sentimiento de alegría al llegar a esta edad, es la alegría por haber cumplido la Misión que nuestro Santo Papa Juan Pablo II me confió hace más de 16 años: servir y amar a esta Iglesia, a este pueblo de Dios que me ha enriquecido tanto y al que debo tanto. Este pueblo que me ha acompañado mientras el Señor guiaba nuestros pasos.
Son estos los sentimientos que llenan mi corazón en esta ocasión, y quiero pedir a Nuestra Señora de Urcupiña que me dé la bendición de poder seguir caminando con ustedes, sirviendo y amando a nuestra Iglesia en Bolivia.
Finalmente, les invito a que me acompañen en la celebración de una Misa de Acción de gracias al Señor, por tantos dones recibidos en estos 75 años, y que compartan conmigo este momento de especial alegría. La cita es a las 19:00 hrs. en la Catedral. ¡Les espero!
Con tanto afecto,
+ Mons. Tito Solari Capellari


