Santa Cruz

Mateo Bautista: “Bergoglio siempre nos pedía creatividad y coraje”

Entre 1989 y 2002, el padre Mateo cumplió laboral pastoral junto al entonces cardenal Jorge Bergoglio. Lo recuerda como un hombre sencillo, entregado a Dios y que siempre luchó para que la gente pobre tenga una vida digna.

_¿Qué aspectos destaca de la figura de Jorge Bergoglio?
Es un hombre de Dios, experto en humanidad, preocupado por el hombre concreto de hoy. Es un enamorado de Cristo y de su mensaje de salvación. Toda su vida, al 100 por 100, es una entrega a Dios y a la misión evangelizadora.

_¿Cómo era él como jefe?
Es un hombre al que le interesa la persona concreta. Es muy cercano y se preocupa por cada uno de sus colaboradores. Destaco que él concede a sus amigos una amistad de fierro. Siempre pedía mucha creatividad y coraje en el apostolado.

_¿Qué anécdotas recuerda?
Ha quedado en mi memoria una de sus visitas al hogar San Martín de Buenos Aires, donde yo era capellán. Este hogar alberga a más de 300 ancianos, la mayoría procedentes de las calles.

El entonces cardenal Bergoglio visitaba uno por uno a los ancianos y a la hora del almuerzo, elegía algún anciano al que incluso se le caía la baba. En una ocasión, dando de comer, uno de los ancianos tosió y arrojó la comida de su boca sobre el rostro del cardenal. Este con mucha paz y sonriendo, se limpió el rostro, limpio la boquita del anciano, le acarició en su cabeza y le siguió dando de comer con mucha alegría. Todos quedamos admirados y edificados por esta actitud.

_¿Qué aprendió de él?
Su constancia, su dedicación, su estilo evangélico, su alegría en el servicio y la libertad para ir a las periferias de la realidad social. Era muy edificante acompañar al cardenal en sus visitas a las villas miserias de Buenos Aires.

_¿Cómo debe recibir la Iglesia la visita del papa?
‘Bendito el que viene en nombre del Señor’. Nos visita el sucesor de San Pedro. Nos trae la voz del Evangelio. Todos debemos tener escucha atenta y docilidad espiritual a este gran mensaje de humanidad y de salvación.

_¿Cree que la relación Gobierno-Iglesia mejorará?
Tanto la Iglesia como el Estado buscan el bien común, cada uno con su misión específica.

A mayor diálogo, concordia y cooperación, más frutos para todos los ciudadanos bolivianos.

_¿Cómo marcha la campaña del 10% para salud?
Marcha bien, pero el deseado mínimo de un 10% para la salud no llega ni a un 4%. Lamentablemente no hay señales de que se quiera debatir el proyecto de ley presentado el 11 de mayo a la Cámara de Diputados.

_El incidente con el Gobierno ha afectado la campaña?
Nos ha animado mucho más. La frase que más he escuchado estos días es: ‘Padrecito, no se achique. Todos lo apoyamos’.

_¿Es un tema superado?
Lo que nos interesa es la salud de Bolivia. Nosotros no entramos en guerra de porcentajes ni en alusiones personales. Solo queremos mayor inversión en salud. Pedimos a los diputados y senadores que debatan y mejoren el proyecto de ley que presentamos.

Bolivia lo necesita, se lo merece. Hemos dejado claro que el movimiento 10% para la salud no es político, no hace movilizaciones ni marchas sino caminatas de socialización pidiendo el debate del proyecto de ley.

_¿Le dolió la expresión de un ministro que dijo que usted quiere matar a los bolivianos con su pedido?
Esa expresión no ha sido la gentileza más agradable que he recibido últimamente. Cuando uno se mete en estas tareas, sabe a lo que se expone