Análisis

MATAR INOCENTES ANTES DE SUICIDARSE

La pena de muerte fue abolida en la mayoría de los países de Europa como una de las condiciones para que un país pueda ser admitido en la Unión Europea. Sin embargo, hay crímenes –como las matanzas de inocentes en plena plaza pública– que conmueven a la opinión pública más allá de la misericordia cristiana. La mayor parte de los autores de estas carnicerías se suicidan después de haber cometido sus actos. La última de las ejecuciones sucedió hace una semana en Liege, Bélgica de manos de un hombre de 33 años, un amante de las armas. Desde un edificio lanzó tres granadas y disparó con arma automática a los que esperaban un bus o por alguna razón se encontraban en la plaza principal de la ciudad. Luego, el hombre se suicidó con una pistola cuando el cargador de su arma automática estaba vacío. Junto con el hubo cinco muertos y 125 heridos por los vidrios rotos de las vitrinas de los comercios.

Este tipo de ataques gratuitos ocurre con cierta frecuencia en Europa. Durante los últimos 10 años hubo algo como 181 muertos en 14 atentados (de los cuales 12 autores se han suicidado) ocurridos en países europeos (Finlandia, Noruega, Reino Unido, Holanda, Alemania, Francia, Italia y Eslovaquia). En los Estados Unidos ocurre algo parecido solamente que el escenario preferido de los asesinatos colectivos son las escuelas. Se puede pensar que muchos de los autores son desequilibrados mentales. Anders Breivik, que mató 69 jóvenes en la isla Utoeya cerca de Oslo, Noruega, fue declarado por los psiquiatras como enfermo mental, pero rechazó este dictamen.

El acto individual de disparar sobre la muchedumbre y luego suicidarse tiene, sin embargo, sus condicionamientos sociales, especialmente la religión y la familia.

El sociólogo francés Emile Durkheim investigó el condicionamiento social del suicidio y publicó en 1897 los resultados de sus estudios. La tipología del suicidio según Durkheim es la siguiente:

Suicidio egoísta que refleja un prolongado sentido de no-pertenencia, de no-integración a la comunidad, experiencia de no tener lazos con otros cuya ausencia puede provocar sentimiento de sin sentido, apatía, melancolía y depresión.

Suicidio altruista que se caracteriza por el sentido de ser sumergido por los objetivos y creencias del grupo. (Por ejemplo, un soldado en el servicio militar).

Suicidio anómico que se presenta cuando hay una falta de regulación o las normas son menos importantes, son más borrosas. Los individuos son menos controlados, sus comportamientos son menos regulados y los mismos pueden experimentar el ‘mal del infinito’ donde todo parece posible mientras que en realidad no lo es.

Suicidio fatalista que se presenta en el caso del exceso de regulación de la vida social donde los márgenes de maniobra individual son reducidos, el control social es muy pesado y las normas son demasiado importantes (Ej. Hara-kiri ritual en el Japón).

En el caso que nos ocupa, saber si se trata de suicidio egoísta o de un acto de terrorismo es menos importante, la pregunta principal es porqué en lugar de saltar de un puente o colgarse en silencio de un granero, los candidatos a suicidio van primero a matar un grupo de gente inocente, como si quisieran vengarse sobre la sociedad. Nadie sabe cuáles son las íntimas motivaciones de los locos asesinos, que a la postre se consideran en sano juicio. ¿Cómo controlarlos? ¿Cómo prevenir sus ataques? Hay voces en algunos países europeos que piden el retorno de la pena de muerte, pero esto tampoco es una solución para los que no les importa ni la vida propia.