Análisis

MÁS BUROCRACIA INTERNACIONAL

No vayan a creer ustedes que sólo nuestra política nacional debe ser tratada bajo la lente del cachondeo, sino también nuestra política internacional merece la sonrisa popular y el pitorreo, pues ambas se hallan revestidas de poses solemnes y frases grandilocuentes y desproporcionadas.

De ahí viene el hecho de que yo no me considere equivocado al transcribir opiniones sensatas sobre economía y finanzas de una chola cochabambina en vez de entrevistar al ministro de Economía, señor licenciado Luis Arce Catacora, y que en lugar de publicar opiniones del ilustre canciller Choquehuanca y de sus expertos internacionalistas, prefiera conversar con mis amigos yatiris que trabajan en la ciudad de El Alto.

Este largo preámbulo viene a cuento de la reciente creación de la Celac, que es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que será un foro para la integración sin Estados Unidos ni Canadá, un proyecto ambicioso que encierra un noble propósito que tiene sus raíces en los ideales del libertador Simón Bolívar.

Pues bien, hace unos días nació la Celac en la ciudad de Caracas (Venezuela) signada por los presidentes latinoamericanos y caribeños, entre los cuales estuvo nuestro presidente Evo Morales.

Un acontecimiento muy importante que podría significar una nueva Organización de los Estados Americanos (OEA), al extremo de que no se llegó, pues Bolivia y otros países latinoamericanos continuarán formando parte de ese organismo.

Como el tema me pareció importante y serio, fui en busca de mis amigos yatiris Wayruru, Calimán y Titirico. ¿Dónde encontrarlos? Macacha me aconsejó: “No busque a nuestros amigos yatiris en sus consultorios, porque a estas horas seguramente estarán atendiendo a su clientela que consulta sobre problemas sentimentales y políticos; búsquelos, compadre, esta noche en el naiclú ‘Malena’, donde con toda seguridad, absolverán todas las dudas que tenemos acerca de la Celac, la OEA y del beneficio que ambas significarán para Bolivia, país signatario de ambas organizaciones”.

Mi comadre me condujo al “Malena” en mi motocicleta Harley Davidson, sitio muy apto para conversar sobre asuntos de política exterior.

Los yatiris me aseguraron que ellos asesoraron al presidente Evo y al canciller Choquehuanca para que Bolivia suscribiera la fundación de la Celac y de que continuáramos en la OEA, “porque ambas organizaciones no sirven ni servirán para nada porque estarán conformadas por burócratas internacionales que nunca sirvieron ni servirán para nada en la solución de nuestros problemas internacionales”.

“Así nomás es y será, hermanito, el único beneficio que podríamos obtener será tener embajadores ante los dos organismos, lo cual es siempre importante”.

Su respuesta me pareció chistosa y, por eso, se las cuento.