Cochabamba

Lugares en los que encontramos a Jesús Resucitado hoy

Los esfuerzos para consolidar la familia, la solidaridad en nuestras comunidades, la alegría y coraje de los jóvenes, el testimonio de fe de los pobres y la Eucaristía son lugares donde encontramos a Jesús Resucitado hoy, ha expresado en su homilía, este domingo en la Catedral San Sebastián, Mons. Ricardo Centellas, Obispo de Potosí y Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana. Su mensaje fue parte de la Eucaristía celebrada junto a los Obispos de todas las jurisdicciones que participan de su CIII Asamblea Plenaria en Cochabamba.

“Jesús vive en nuestras familias y comunidades. Cada vez que nos encontrarnos y celebramos un verdadero compartir en familia. En cada expresión de cercanía y naturalidad, de comunión y reconciliación, ahí está.
En las comunidades: cada signo de unidad e integración, de igualdad y colaboración, de escucha y atención al otro, de solidaridad atendiendo especialmente a los más necesitados, en la escucha de la Palabra y en la celebración de los sacramentos, ahí está.
Jesús vive en los jóvenes. A través de su fuerza y coraje, entusiasmo y alegría, de sus ideales y compromiso, ahí hay que percibir la acción de Jesucristo. En las oportunidades de contagiar el gozo de vivir, de luchar y remontarse por encima de las adversidades, para seguir adelante y lograr vivir con consistencia los valores de respeto a sí mismo y la generosidad para el bien de los demás, ahí se manifiesta Jesús resucitado.
Jesús vive en nuestra realidad, especialmente en los pobres. Así como a los discípulos de Emaus, Jesús acompaña en el camino de nuestras vidas. Camina con nosotros y el desafío es percibir su presencia para ver de diferente manera las distintas realidades y experiencias de nuestra vida. Jesús vivo, está en medio de nosotros para que seamos capaces de transformar nuestros fracasos, incertidumbres y desánimos en oportunidades para dar continuidad a la acción salvífica de Dios.
En este sentido, fieles al Espíritu de Jesús, estamos llamados a descubrir la presencia de Dios en los rostros sufrientes, especialmente en los pobres, los más vulnerables y descartados por esta sociedad”.