Análisis

Llega el mes de los paceños

Una de las cosas más gratas que le puede suceder a un paceño como yo es ser despertado por una cholita cochabambina quien al anunciarte la llegada del mes de julio te acerca a las plantas de tus pies una tea de Murillo (felizmente apagada) y te grita en las orejas el viejo dicho de “¡Viva La Paz y Cochabamba más!”

Creyendo inocentemente en que tal despertar no era más que el preludio de hechos placenteros, dije a mi comadre Macacha que también habría sido muy patriótico y generoso que mi pariente espiritual me hubiera anunciado la entrega espontánea de un Bono Especial a este paceñito que hoy sufre los rigores no sólo del clima, sino de la crisis económica que me azota inclemente al iniciarse el segundo semestre del año 2013.

Esa inocente sugestión que formulé a mi asesora financiera despertó su rigor de prestamista que cambió su expresión facial y le hizo recuerdo que al comenzar un nuevo mes yo debería cancelarle los intereses correspondientes a junio por los préstamos que ella me concedió hace más de dos años.

Puse la cara más lastimera del mundo y dije a mi pariente espiritual que yo le pagaría hasta el último centavo de las sumas que le adeudo, pero que en este momento no puede acercarme a la administración de “El Diario” de La Paz por temor a las autoridades gubernamentales que podrían embargarme y también proceder a embargarla a ella como parte principal de mis bienes.

Mi benefactora permaneció indiferente ante esa posibilidad, aunque para demostrar su condición de heroína cochabambina me dijo valerosamente “¡A mi no me embarga “nadies”!”

En busca de una salida honorable a mi quiebra vísperas de un nuevo mes de julio, le pregunté a mi comadre si no conocía un personaje cercano al señor Evo Morales para que éste me incluyera en su programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple” pero la sagaz cholita de Quillacollo me contestó diciendo que “Evo es orureño, que Alvarito García Linera siempre pasó por ser cochabambino para que creamos que él es de la “llajta”, razones que hacían imposible la ayuda gubernamental a un paceño quebrado que no dispone de una peso para festejar el mes de Julio.

Felizmente, en un gesto bondadoso, la cholita cochabambina postergó hasta agosto la cobranza de mis deudas, siempre y cuando le jurase que la acompañaría a la fiesta de la Virgen de Urkupiña que se celebra el próximo mes de agosto. Hice una cruz con mis deditos de la mano derecha y la besé asegurando así que cumpliría mis promesas a mi bondadosa comadre quien nuevamente me gritó, cual lo hiciera esta mañana: “¡Viva La Paz y Cochabamba más!”