Análisis

¿La coca es sagrada?

Los sucesos acaecidos en Apolo, población situada al norte de La Paz fueron conocidos ya en todo el mundo, preocupando hondamente a mi tía Clotilde von Karajan Quiroga que reside hace muchos años en Berlín y temió que este pariente querido pudiera estar comprometido en esa situación. He aquí nuestro diálogo.

— ¿Podría comunicarme con mi sobrino von Paulus, ahora conocido como Paulino Huanca para que algún gobernante no lo creyera gringo?

— En este momento no puedo comunicarle, señora Clotilde, porque él está en el baño y me ha dado órdenes para que no lo interrumpa, pues dice que está meditando.

— Interrúmpalo nomás Macacha porque tengo necesidad urgente de hablar con él

— Está bien, señora, aquí viene ajustándose sus pantalones.

— ¡Tía Clotilde!, y como me alegra escuchar tu voz alemana, militar y wagneriana.  Seguramente me has llamado por el despipe que se armó en Apolo entre los cocaleros de esa región y fuerzas militares y policiales que defienden al Gobierno.

— ¿Acaso el Gobierno del señor Evo no protege a los productores de lo que él llama “la hoja sagrada”…?

— Él es el principal dirigente de las Seis Federaciones del Chapare, pero no le gustan los cocaleros de otras regiones.

— ¿Acaso la hoja de la coca no es sagrada en todo el territorio del Estado Plurinacional y Multiétnico de Bolivia…?

— Parece que no, tía Clotilde, sólo las hojas de coca del Chapare lo son, y un Viceministro de apellido Pucho tiene un reglamento donde se cataloga el grado de la virtud sacra de las diferentes hojas, siendo la más sagrada de toda la que se produce en el Chapare, lugar donde el presidente Evo fue cocalero, luego secretario de deportes y después dirigente máximo, desde donde saltó a la Presidencia Vitalicia de Bolivia.

— Eso me parece una discriminación, querido sobrino von Paulus, porque la coca es la coca en todas partes del mundo y sirve para convertirla en cocaína.

— Así pensamos tú y yo, querida tía Clotilde, pero los teólogos indígenas que la santifican sostienen que los bolivianos tenemos unas hojas de coca para masticar (acullicar) y otras hojas sagradas para que se convierten en cocaína, una droga muy apreciada en el mundo actual y que cuesta muy cara en todo el orbe y también en Bolivia, pues los narcotraficantes bolivianos se han vuelto sumamente ricos y convirtieron al Chapare en una fábrica de millonarios, cuyos dólares sirven para que adquieran mansiones en Cochabamba, Santa Cruz, La Paz y otras ciudades, y también los vehículos más caros y lujosos …

— Ah, ya entiendo un poco más lo que sucede en nuestro país, mi querido sobrino von Paulus, la hoja sagrada de la coca que se cultiva en el Chapare es más milagrosa que las otras y en ese caso, no queremos competencia en otros lugares.

— Así parecería, tía Clotilde, pero hoy Bolivia cultiva coca en todo nuestro territorio, donde también suelen aparecer inmensos laboratorios que producen la droga maldita. Los únicos que no aparecen son los dueños de los laboratorios.