Análisis

Javier Gómez Graterol, religioso/periodista: Ingeniería social de ayer, funcionando hoy

Quienes ven los nuevos cambios sociales de la imposición de ideologías, para los cuales hay toda una maquinaria de ingeniería social en acción, y lo perciben como algo nuevo, deben tener en cuenta que esto se ha venido trabajando desde hace años, y que todo este proceso de transformación social que sigue operante, comenzó en la década de los Sesenta.

Voy a mencionar algunos ejemplos de cómo se hizo ingeniería social en los noventa enfocándome en la industria audiovisual:

– Las computadoras utilizaban el término “abortar”, para cancelar una operación cualquiera.

– Series como “Full House”, (conocida en algunos países como “3 x 3”) y “Mis dos papás” un poco menos recordadas, sirvieron, entre otras, para ir acostumbrándonos o normalizando ver parejas del mismo sexo conviviendo.

– Series como “Salvado por la Campana” (Saved by the bell), ayudaron con un personaje feminista, Jessie Spano, a ir sembrando los pininos del “lenguaje inclusivo”, y a ver hombres incursionando en concursos de belleza femeninos, con un capítulo donde Samuel Powers, alias Screech, por influencia de esta personaje feminista, incursionó en un concurso de belleza, -al que luego se unió también A.C. Slater-, y ¡lo ganó!

– En la serie Viaje a las Estrellas (Star Trek, la nueva generación) el androide Data quiso tener descendencia y creó un cuerpo cibernético al que le dejó escoger qué quería ser, es decir, especie, género, raza, color, y este, luego de mucha investigación, eligió ser una joven adolescente. También hubo un capítulo donde el segundo al mando William Riker se enamoró de una alienígena, a quien intentó hacer huir de su planeta, porque no le permitían ser diferente, hasta que la atraparon, y le aplicaron un “tratamiento psicotéctico” con el cual ella aceptó ser igual a los de su especie pero quedó dando a entender que había sido anulada su personalidad.

– Series como “Charmed”, y Sabrina, la bruja adolescente (en aquellos tiempos más inofensiva) nos acostumbraron a ver “brujos buenos”, y el uso de la “magia blanca”, para resolver problemas.

– Series como Friends nos acostumbraron a ver uniones libres; parejas homosexuales adoptando; promiscuidad; sexo sin compromiso; rupturas matrimoniales y matrimonios vueltos a unir a la orden del día.

– Series como “Casado y con hijos” (Married with children) nos acostumbraron a ver con sospecha el modelo de familia clásico. Gran ironía que su protagonista Ed O’neill participase luego en “Modern Family”.

Y podría nombrar más ejemplos, pero creo que con esto se capta lo que estoy queriendo decir. Tenemos ahora nuevas y más poderosas maquinarias operando, una de ellas es Netflix, quien hace poco anunció que invertirá 100 millones, ¡sí! 100 millones de dólares más, en seguir promoviendo los valores que tan abiertamente promueve, especialmente la inclusión forzosa y anacrónica de minorías, con la cual se ve al hombre blanco heterosexual como un privilegiado, heteropatriarcal y machista.

Netflix es ahora una de las más renombradas, pero bien sabemos que Disney está también haciendo lo suyo por unirse a esta ola lavacocos. A esta nueva generación no le basta ser cristianos por tradición, hace falta que tengan bases sólidas de su fe. La Biblia es un libro temido por todo régimen totalitario, empezar a leerla y discutirla en familia nos podría dar luces sobre por qué se le teme tanto a su lectura, y de cómo ofrecer resistencia a este forzoso y atomizador cambio cultural. Dios con nosotros.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso/periodista

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