Análisis

Javier Gómez Graterol, religioso/periodista: Escuchar, una forma de amar

Escuchar es tan importante, que el primer mandamiento que Dios hizo a su pueblo, Israel, es “Escucha” (Dt 6, 4-9). Se dice que se nos ha dado una sola boca y un par de oídos, así que deberíamos escuchar más y hablar menos, aún así, nos cuesta mucho hacerlo.

Últimamente me han estado llegando muchas peticiones de ayuda y oración relacionadas a personas, en su mayoría de la tercera edad, que se sienten solas, que necesitan ser escuchadas. Todo eso me ha hecho recordar que, en mis años universitarios, una vecina de pasillo fue trasladada al ancianato San José de la Montaña, en Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela, y fue la primera vez de mi vida que viví la experiencia de visitar un asilo.

Lo primero que me llamó la atención es ver a esta cantidad de ancianitos deseando ser escuchados, apenas me senté en una mesa, se acercaron varios, todos con historias para contar. Luego, empecé a hacerme visitante asiduo del establecimiento, hasta incluso me gané el “privilegio” de poder visitar, fuera de horario de visita, a aquellos con los cuales entablé amistad. Lo que me hizo “popular” y “esperado” ahí, era que simplemente me senté con ellos y los escuché.

En esta etapa aprendí mucho, solo por escuchar: recibí consejos, bendiciones, escuché relatos de primera mano, experiencias, vivencias. Lo cual se entremezcla con mi reflexión que hago hoy: Escuchar se está haciendo necesario, escuchar y hablar con el corazón. También hay personas jóvenes sintiéndose solas, que están al borde, si no es que ya, de la depresión. Sentirse solo en compañía se está haciendo algo en común. Escuchar es un auténtico acto de caridad.

Lo triste es que, con las redes sociales muchas personas se están haciendo cada vez más monologantes: publico lo que creo que es mi opinión, y al que me adverse, lo cancelo, punto, y en ese espacio de seguridad, diseñado para ser una caja de resonancia de mis propios pensamientos, me quedo y me estanco.

Se viene diciendo que la generación de cristal, hojuela de nieve (snowflake) está llena de jóvenes carentes de aprobación y por ello tan capaces de renunciar a sus propios principios y creencias con tal de encajar, pertenecer. Muchos de ellos no saben escuchar, no conocen las normas del buen oyente y del buen hablante y, tampoco están creciendo en ambientes familiares auténticos o estructuras sociales que fomenten la caridad fraterna verdadera, sino que, en vez de practicar la verdadera caridad, se les inculca la insufrible corrección política que hace más daño que bien.

Por último tres enseñanzas bíblicas acerca de escuchar: Si te gusta escuchar, aprenderás, y si prestas atención, llegarás a ser sabio (Eclo 6,33); Procura escuchar todo lo que se refiera a Dios y que no se te escapen las máximas profundas (Eclo 6,35) No respondas antes de escuchar y no interrumpas cuando otro habla (Eclo 11,8).

Autor: Javier E. Gómez Graterol, religioso/periodista

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