Análisis

Javier Gómez Graterol, religioso/periodista: 2021 como promesa

Yo soy la Luz del mundo

Ya lo he propuesto en varios de mis escritos anteriores, siempre poniendo el mismo ejemplo: María de la Concepción Palacios y Blanco, madre del Libertador Simón Bolívar, iniciaba sus días en el nombre de la Trinidad. Por algo el nombre de nuestro Libertador también está presente (Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte-Andrade y Blanco), y ya sabemos que él cambió la historia.

He propuesto y sigo proponiendo que, al momento de recibir el año, al momento de hacerse el anuncio de su comienzo, tomemos unos pocos segundos para decir “Yo recibo este año en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (mientras nos hacemos la señal de la cruz), y luego, sí, procedamos como siempre a hacer el resto de las cosas que hacemos para celebrar un nuevo año entrante, aunque no sé si este año será conveniente darnos el abrazo de año nuevo, en especial entre personas que no sean de nuestro núcleo inmediato.

Creo que este año por venir necesita más que nunca ser recibido en el Nombre de Dios. En Venezuela, por ejemplo, la afirmación del difunto comandante intergaláctico, era que él dejaría el poder en este año (aunque el 11 de abril de 2002 escribió que el pueblo se lo había dado para siempre, y por cierto que corrió el rumor de quienes sacaron la cuenta y afirmaron de que murió a los 2.021 días de mandato), y bien sabemos que esta nación necesita, como nadie, un cambio para salir de la actual tragedia humanitaria que vive.

Necesitamos orar también para que la vacuna salga, lo más pronto posible, y se supere esta nueva normalidad que nos ha arrastrado a la pérdida de empleos, fuentes de trabajo, economías completas; vidas; clases; etc. Y para los que dicen que ha aportado beneficios al ambiente, recuerden que ahora se estima que hay más mascarillas que aguamarinas en el mar.

Para que este 2021 sea diferente, sugiero también precederlo con oración y ascesis en general. Actualmente hay muchas fuentes de crecimiento espiritual que nos pueden ayudar a trazarnos una meta de crecimiento espiritual.

También hemos de dedicar un espacio al agradecimiento por todas esas personas que literalmente dieron su vida por salvar las nuestras. Bien sabemos que así como la expansión del virus vino de acciones insospechadamente entrecruzadas en nuestras rutinas, la acción de estas personas también han evitado que de una u otra forma nosotros sigamos estando aquí.

Dediquémonos a pedir al Dios altísimo que nos ilumine sobre qué podemos hacer -Francisco de Asís decía: haz lo posible y que Dios te ayude en lo imposible- para hacer nuestro aporte para un mundo mejor. Que no seamos meros espectadores en el cambio que ha de venir. Oremos el capítulo 9 del libro de Sabiduría en la Biblia, para que el Señor nos ilumine sobre lo que hemos de hacer. Gracia, paz y bendiciones de parte de Dios y la Virgen para todos. Por favor, haz circular este artículo entre los tuyos, con tu apoyo, seremos más. Dios te lo recompense.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso/periodista

Artículos relacionados:

Para comenzar el año de la mejor manera

La mejor forma de comenzar el 2016

Oración para comenzar bien el año 2020

Mons. Jesús Pérez: Mensaje para el Año Nuevo

Año Nuevo, Vida Nueva

Para comenzar el año de la mejor manera