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8 Nuevos sacerdotes en la Arquidiócesis de La Paz

Este sábado 12 de diciembre, Fiesta de la Virgen de Guadalupe, Patrona de América Latina, se celebró la ordenación presbiteral de 8 nuevos sacerdotes, en la Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de La Paz.

Son 8 los nuevos sacerdotes: Murilo Paiva Dantas de Oliveira, Diego Adahir Aguirre Roca, José Reynaldo Ypamo Ortiz, Dante Bisco Arao, Rimer Daniel Fernández Pinto, Marcos Francisco Lora de Gumucio, Huascar Daniel Encinas Gutiérrez y Luis Daniel Ríos Figueroa.

La Celebración fue Presidida por Mons. Edmundo Abastoflor, Arzobispo emérito de la Arquidiócesis de La Paz, debido al tiempo de acompañamiento a los ordenados. Concelebraron el Cardenal Toribio P. Ticona, el Arzobispo de La Paz, Mons. Percy Galván, Mons. Giovani Arana, Administrador Apostólico de El Alto, Mons. Julio María Elías, Obispo emérito del Beni, Mons. Aurelio Pesoa, Obispo electo del Beni, Mons. Eugenio Coter, Obispo de Pando y sacerdotes de la Arquidiócesis. Con todos los cuidados de bioseguridad acompañaron la ceremonia los familiares, amigos, religiosas/os y hubo gran presencia del Camino Neocatecumenal.

Ser sacerdote es estar entregado al Señor y al servicio a los hermanos, donde la Iglesia quiera enviarlos

En su homilía Mons. Edmundo Abastoflor,  hizo referencia al “signo” que menciona el profeta Isaías: “Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel, que significa Dios está con nosotros”, el Obispo aseguró que “el signo más  grande del amor de Dios es que, una mujer sencilla esta en cinta y dará a luz el hijo de Dios” y agregó que “Dios nos llena de sus signos de una y otra manera, y tenemos que tener la sensibilidad de poder descubrir dónde están los signos”.

Dirigiéndose a los elegidos, Monseñor explicó que la Consagración que realizan significa que “Dios toma propiedad de ellos”, de sus vidas y las toma para el servicio al Señor y a los hermanos, “tienen que llenarse de Dios, revestirse del Señor para poder estar a disposición de los otros”, les dijo reiterando que “ser sacerdote es estar entregado al Señor y al servicio a los hermanos, donde la Iglesia quiera enviarlos”.

“La vida del sacerdote tiene que ser de una identificación cada vez mayor con el Señor”, les recordó motivándoles a la santidad.  “Vayan adelante firmes, apóyense en el Señor, revístanse de verdad  (“Yo soy el camino la verdad y la vida”, dice Jesús). Háganse participes  de su sacrificio”, reiteró.

En la festividad de la Virgen de Guadalupe, alentó a tener como ejemplo de humildad y servicio a María.

Por otro lado les recordó las palabras de Mons. Percy Galván para formar una familia de Hijos de Dios en todos los ámbitos, donde los nuevos sacerdotes sean pastores con olor a oveja, “que no sean creídos, sean pastores humildes y sacrificados”, remarcó.

Al finalizar imploró por más vocaciones en la Iglesia, bendijo a Dios por su misericordia y generosidad. Y aseguró la acogida y compañía de María Bendita en la vida sacerdotal de los nuevos consagrados.

Ordenación Presbiteral

Como parte del Rito de Ordenación los candidatos realizaron la promesa de elegidos y de obediencia. Asimismo durante la Ordenación se realizó la Imposición de manos, la Plegaria de Ordenación, la Imposición de la Estola y la Casulla, la Unción de las manos. Los obispos y sacerdotes, dieron un abrazo de paz a los ordenados como signo de acogida.

Sacerdotes para toda la vida

La liturgia continuó con solemnidad y alegría. Antes de la bendición final los recién ordenados dieron unas palabras de agradecimiento: “Nuestro corazón de cada uno de nosotros que hemos sido ordenados, rebosa de mucha alegría y felicidad y desborda muchos sentimientos de gratitud: En primer lugar a Dios, por haberse fijado en nosotros y habernos llamado a pesar de nuestra historia, y regalarnos tan inmerecidamente este ministerio y ser para toda la vida sacerdotes para el Señor.

Muchas gracias a Mons. Edmundo, por los años de acompañamiento, cercanía y por la confianza que siempre nos brindó; A Mons. Percy por reafirmar con cada uno de nosotros esa misma confianza, sepan que haremos todo lo posible para no defraudarlos.

A Mons. Toribio, a Mons. Aurelio, a Mons. Giovani, a Mons. Julio, a Mons. Eugenio, por la amistad y por estar acompañándonos en este día tan especial. A todos los sacerdotes, ahora nuestros hermanos sacerdotes que como rectores, formadores, directores espirituales, párrocos y amigos, han sabido guiarnos y encaminarnos por este estilo de vida.

A cada una de nuestras familias, que han sido un bastión fundamental para que podamos perseverar y decir al Señor el Sí definitivo, en especial a nuestros padres. A los que hoy están presentes, a los que por diferentes motivos no pueden estar físicamente aquí, pero nos siguen a través de las redes y a los que también están viviendo junto con nosotros este momento, al lado privilegiado del Señor.

A todas las parroquias y comunidades donde pudimos alimentar nuestra fe, crecer, madurar y aprender a servir. En fin, estamos sumamente agradecidos, y les pedimos a todos ustedes que sigan acompañándonos, principalmente con sus oraciones, para que cada día podamos ser fuertes a las tentaciones y servir con fidelidad y responsabilidad al Señor en cada uno de ustedes, y así caminaremos firmemente convencidos de que quien inicio en nosotros la buena obra la ira consumando hasta el día de Cristo Jesús, ¡Muchísimas gracias!”.

La ceremonia concluyó con una bendición final, vertida por los obispos y nuevos sacerdotes.