Análisis

Javier Gómez Graterol: ¿Qué le dices al que se adhiere a la verdad?

El capítulo 12 del libro de los Hechos de los Apóstoles nos narra que Pedro, nada más y nada menos que el cabecilla de este nuevo movimiento iniciado por los cristianos que estaba incomodando a judíos y autoridades de su tiempo, cayó detenido y tenía su vida amenazada, porque el mandatario de turno vio que eso agradaba a quienes gobernaba. Dice también el relato que “mientras Pedro era custodiado en la cárcel, toda la Iglesia oraba incesantemente por él a Dios” (Hch 12,5). Faltando poquísimo para comparecer, el propio Dios, el único ser que es capaz de abrir posibilidades donde nosotros humanamente las vemos cerradas, intervino, mandándole un ángel que lo sacó de su cautiverio, haciéndole pasar por varios piquetes de soldados “armados hasta los dientes” como dice la vieja frase.

Los seguidores de Pedro oraron por él, y Dios intervino. Comúnmente, cuando alguien se pone del lado de la verdad, asume hacer algo contra alguna injusticia imperante, la mayoría tiende, -no se niega que por amor, pero desde sus limitaciones y temores humanos- a decirle cosas como “ten cuidado, mira que te puede pasar tal o cual cosa”, y con ello, no se deja a Dios ser Dios y se cumple aquello que se dice de que no es tanto el avance del mal, sino que los buenos hacen nada.

¿Qué dices o haces cuando alguien hace bien? Muchos regímenes e injusticias viven del miedo, de la complicidad por omisión y sometimiento de quien, por temor a lo que puede perder, se fija más en eso que en lo que se puede ganar si se encara. Cuando alguien encara el bien ¿le apoyas? ¿Rezas por él aunque sea? ¿Estás dispuesto a acompañarle, sabiendo que Dios estará? Sé que puede sonar muy idealista, pero es promesa bíblica que Dios no abandona a los suyos, y es llamado de Jesús el ser evangelizadores y opositores a cualquier situación de pecado, injusticia o mal, y que Dios está y obra milagros con quienes hacen vida sus promesas.

Para muestra de que todos podemos enfrentar el mal y encararlo, y Dios nos da los medios tenemos que, en 2005, ¡una jubilada de 80 años derribó una banda de narcotraficantes! ¿Cómo? Hizo lo que le era posible: Filmó desde su departamento a personas comprando y consumiendo drogas en el barrio de Copacabana durante varios meses y entregó a la Policía un total de ¡22 cintas con 33 horas de grabación! En las que se ve a los narcotraficantes armados actuar con total impunidad.

La jubilada había denunciado ante la Policía lo que ocurría en la favela que puede verse desde su departamento, pero las autoridades no tomaron ninguna medida al respecto. Indignada con la osadía de los vendedores de drogas y con la falta de acción de la Policía, decidió comprar en cuotas una filmadora y, desde una discreta ventana, grabó todo el movimiento de los criminales, y con ello hizo que hasta el ejército interviniese y liberase su zona del mal enraizado (https://cutt.ly/7KMK2dP)

Si no quieres ser tú quien encare el mal, al menos no seas quien desanima a quien sí lo hace. Ora por esa persona y pide a Dios, como los discípulos del pasado, que Dios intervenga y le ayude, cuando nuestra cobardía y temor a perder algo nos sobrepase. Dios con nosotros.

Autor: Javier Gómez Graterol, religioso / periodista

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