Análisis

Javier Gómez Graterol: La verdad los hará libres…

El pasaje bíblico Juan 8,32 que continene la frase “la verdad los hará libres”, en su interpretación actual está, para nosotros, muy influida por el mundo griego, y su interpretación filosófica de la verdad, comúnmente conocida como “no decir mentiras”, o decir siempre lo que nosotros, desde nuestro siempre limitado punto de vista, creemos que es la verdad.
Desde el punto de vista bíblico, la interpretación de esta afirmación pasa, vista en su contexto, como la autorrevelación de Jesús definiéndose a sí mismo como la Verdad. Él es mensajero y mensaje a la vez, la Verdad que nos ha revelado: Dios.
Si bien es cierto que decir la verdad, según la mentalidad griega libera (y nos ofrece el beneficio adicional de la credibilidad): he visto a personas que se ven atadas a mentiras, estas terminan restándoles sus energias, al punto de que somatizan enfermedades, terminan siendo presas de vicios, e impiden con eso que la gracia de Dios entre en sus vidas y les arregle (puesto que una mentira exige que luego se tenga que seguir mintiendo para sostenerla) la Biblia es consciente de que podemos mentir por el bien, y de que todos tenemos una escala de valores interna con la cual sabemos que un pecado es más grave que otro y, si es para salvar vidas, la mentira puede llegar a ser necesaria, es decir, mentir para o por un bien.
Rahab, en la Biblia, mintió para salvar a los israelitas de la persecución (Josué 2 1, y ss); Yael, esposa de Jéber le mintió a Sísara para librar con ello,a su pueblo de uno de sus opresores (Jueces 4,20-21); Sansón le mentía reiteradamente a Dalila para no descubrirle su punto débil (Jueces 16); Miqueas se vio obligado a mentirle a Sedecías (2 Crónicas 18, 22 y ss); Jonatán mintió para salvar a David (1 Sam 20,10), Mikal también (1 Sam 19). Judit mintió para salvar a los israelitas (Judit 12,14);
Todos estos ejemplos nos muestran que la noción judeocristiana de verdad es diferente a la del mundo griego. Es cierto, vivir en la virtud nos hace libres, pero no debemos caer en escrúpulos insanos cuando nos vemos obligados a mentir. Todo esto lo digo porque alguien me consultó diciéndome que se sentía mal cuando su familia ocultaba a un familiar, delicado de salud, sobre el fallecimiento de un ser querido y que esa noticia podría afectarle. Hacer esa clase de interpretaciones a esta afirmación de Jesus no solo no nos libera, sino que nos hace actuar como fanáticos y podríamos terminar haciendo daño. Dios con nosotros.
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