La Paz

Investigarán en Bolivia asesinato del padre Luis Espinal

La Fiscalía boliviana iniciará una investigación por el asesinato del sacerdote Luis Espinal el 21 de marzo de 1980, informó hoy el abogados Frank Campero.

El letrado informó que el fiscal Genaro Quenta fue designado para encabezar las investigaciones sobre la desaparición, vejaciones y tortura a Espinal, un conocido sacerdote jesuita.

Según Campero, la fiscalía presentará un memorial en el cual se solicitará la declaración de su cliente, el coronel Roberto Meleán, quien cumple una prisión de 30 años en la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro por crímenes durante la tiranía militar.

Meleán está dispuesto a aportar de manera legal todos los documentos que tiene, entre ellos lo que le ofreció el también coronel Freddy Quiroga Reque, los cuales incluyen una nómina de paramilitares con conocimiento de la desaparición del dirigente sindical Marcelo Quiroga Santa Cruz y el padre Espinal.

Campero cree que, aunque han pasado 34 años del asesinato de Espinal, nunca se instauró un proceso y por tanto se debe iniciar ahora la investigación en busca de los autores intelectuales y materiales.

Como parte de la investigación, también se solicitará al fiscal que se convoque a los padres Javier Albó y Eduardo Pérez, quienes eran los más allegados a Espinal.

Luis Espinal Camps (Lucho Espinal) nació el 2 de febrero de 1932 en la ciudad de San Fructuoso de Bages, cerca de Manresa, España, y en agosto de 1949 ingresó en la Compañía de Jesús y fue ordenado como sacerdote en julio de 1962 en la ciudad de Barcelona.

Poco después fue enviado a Bolivia como misionero, donde desarrolló una intensa lucha por los derechos humanos, además de desempeñarse como cineasta, comunicador social y radialista.

Sus posiciones, contrarias a las dictaduras y su apoyo a los movimientos mineros, le valieron enemistades durante el gobierno de facto de Luis García Meza, cuando fue detenido por paramilitares, torturado y asesinado.

Espinal fue secuestrado la noche del 21 de marzo de 1980 y su cuerpo apareció la tarde siguiente, en medio de rumores de que el propio García Meza organizó su asesinato.