Oruro

Iglesia Católica inicia el tiempo de adviento a la espera de la llegada de Cristo

La Iglesia Católica comenzó desde ayer, primer domingo de diciembre, el tiempo de Adviento a la espera de la llegada de Cristo Redentor, tiempo en el que se encienden cuatro velas alrededor de una corona, las cuales se prenden una a una cada domingo.

El Padre Florencio Tórrez, sacerdote de la Parroquia de San Martín de Porres, explicó en la celebración eucarística de ayer, que Adviento es un tiempo de cambio y de oración para comprometerse con Cristo y esperarlo con alegría, hasta la llegada de la Navidad.

Este tiempo litúrgico consta de las cuatro semanas que preceden al 25 de diciembre, abarcando los cuatro domingos de Adviento y al terminar este período inicia el tiempo de Navidad que recuerda que Dios vino a este mundo para salvar a la humanidad.

“El Adviento, es un tiempo de preparación para celebrar la fiesta de la Navidad, igual que la Cuaresma respecto a la Pascua, que permite que meditemos sobre la llegada y venida de nuestro Señor”, manifestó.

ADVIENTO

El Adviento Histórico es la espera que vivieron los pueblos que ansiaban la venida del Salvador; el Adviento Místico es la preparación moral del hombre a la venida del Señor y el Adviento Escatológico es la preparación a la llegada definitiva del Redentor.

El tiempo de Adviento se inicia con las vísperas del domingo más cercano al 30 de noviembre y termina antes de las vísperas de la Navidad, motivo por el que los ornamentos del altar y la vestidura del sacerdote debe ser de color morado, igual que en Cuaresma, que simboliza austeridad y penitencia.

En las iglesias y domicilios, preparan una corona de follaje verde con cuatro velas que se colocan alrededor y significan la luz que disipa las tinieblas del pecado, tres de color morado, que representan el deseo de conversión y una rosa que habla de la alegría vivida con María, por la inminente llegada de Jesús.

Se coloca una vela blanca al centro que significa la Luz de Jesús que con su nacimiento iluminará definitivamente la vida del hombre; según la tradición se enciende una vela cada semana cantando oraciones a la espera del Salvador.