Santa Cruz

HOMILÍA DEL CARDENAL TERRAZAS, 18-09-11

Basílica Menor de San Lorenzo Mártir, domingo 18 de septiembre de 2011.

“Es la hora de los últimos”

Amadísimos hermanos y hermanas

Queremos hacer sentir a nuestros hermanos que están en el campo y en nuestros barrios, nuestro deseo de orar juntos, el día del Señor y sobre todo el día de oración de la comunidad y esto tenemos que vivirlo y experimentarlo con todos aquellos que están buscando los pensamientos de Dios, con todos aquellos que buscan de hacer caminos de verdad  y de vida para todos. Queremos realmente que desde nuestra catedral se pueda elevar esta oración especial  el día de hoy.

LLENARNOS DE LOS PENSAMIENTOS DE DIOS

La invitación de Isaías, que ha sido dicha hace muchísimos años antes del a llegada del Señor  Jesús tiene mucho de actual “busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca, que el malvado deje sus pensamientos de maldad, que abandonen sus caminos, que confíen  en nuestro Dios que seguramente los va perdonar” Hermosa invitación queridos hermanos para todos nosotros hoy en nuestro país y en nuestro departamento que sigue preparándose para celebrar fiesta pero que de repente está dejando a Dios a un lado.

Es importante escuchar lo que Isaías le dice a su pueblo “los pensamientos de ustedes  no son mis pensamientos” ni lo caminos de ustedes son mis caminos dice el Señor, ya la preocupación de nuestro Dios ha sido que nosotros  sepamos tener una manera de comportarnos siguiendo las huellas de nuestro Dios que es Dios de vida, de paz y de justicia y teniendo una manera de pensar, una manera de enfocar las cosas , una manera de prevenir el futuro que se parezca a la manera de Dios, al pensamiento de Dios; hemos llenado el mundo de pensamientos pero cada uno más alejado de Dios, nos llegan los pensamientos a través de los medios de comunicación social, a veces distorsionados, no siempre dichos con  claridad, no siempre en defensa de la vida y la verdad.

 Y vivimos en este mundo, en medio de una creatividad extraordinaria para hacernos dejar a Dios a un lado, en medio de una proliferación de proyectos que en lugar de unirnos nos van separando cada vez más.

NO OLVIDAR LA PRESENCIA DE DIOS EN NUESTRA CELEBRACIÓN

¡Que actuales son las palabras de Isaías! “busquen al señor mientras se deja encontrar”  quizás el acontecimiento que nos toca vivir como departamento es importante porque pueda ser la oportunidad para dejarnos atrapar por el Dios de la vida que quiere y nos impulsa a que trabajemos siempre en todo lo que pueda ser desarrollo, pero que sea en bien del prójimo, que sea en bien de todos y no solo para ostentación de unos cuantos que muestran sus éxitos rodeados de muchas luz pero que los frutos de paz y de justicia no se ven con claridad.

Tenemos todo el derecho de celebrar nuestra fiesta propia, pero démosle pues aquello que es típico, aquello que siempre ha enorgullecido a la gente que vive en estos lados, la presencia de Dios, de un Dios que habla, de un Dios que ilumina, de un Dios que está siempre mirándonos y diciéndonos por donde tenemos que caminar; que siempre esta iluminando nuestra inteligencia para que nuestros pensamientos sean los del Dios de la vida y nunca la complicación con los ídolos de la muerte.

Este caminar tiene características especiales. El Señor en el evangelio va comenzar diciendo a los discípulos “muchos de los primeros serán los últimos y muchos de los últimos serán los primeros” aquí tienen un pensamiento de Dios. Es la manera de pensar, no es la nuestra. Nosotros que estamos acostumbrados a estar haciendo mercantilismo constante no pensamos, pensamos en sacar más allí donde se puede sacar más, pensamos no explotar a nadie exigiéndole lo mínimo, pensamos que aquel que está más tiempo en un lugar, en un pueblo, en una nación, necesita mayores recompensas  “los últimos serán los primeros” y esta palabra la va repetir tres veces el evangelio ´los últimos`. Es la hora de los últimos, es el momento de aquellos que siempre han sido despreciados, es la hora de aquel que necesita vivir para tener una familia digna, es la hora de compartir adecuadamente las cosas que el Señor nos ha dado, es la hora en que realmente desaparezcan todas esas llamativas diferencias que nos llevan a encontrarnos constantemente entre aquellos que pueden mucho porque tiene mucho dinero y aquellos que no pueden nada porque se les ha negado el salario justo; Y el Señor inmediatamente dice “porque así es el reino de los cielos” nosotros que hablamos constantemente del reino de Dios y queremos que ese reino ilumine también los pasos de aquellos que conforman reinos terrenos.

UN DIOS QUE NOS LLAMA A TODOS PARA TRABAJAR EN SU VIÑA

El reino de los cielos se parece a un señor dueño de grandes terrenos que va buscar gente para trabajar y va en la mañana, encuentra a algunos y los lleva a trabajar después de haber quedado e un pago, un denario por día. Y sale a las nueve de la mañana y a las doce del mediodía y a la tarde y si encuentra en  la plaza desocupada  los envía a trabajar  y les die “vayan, yo les voy a pagar lo justo”. Y por último sale todavía a eso de las cinco de la tarde y encuentra algunos ahí en la plaza que no están trabajando y él les dice ¿por qué se pasan así sin hacer nada, nadie los ha contratado? Vayan también ustedes.

Un dueño de grandes riquezas y fortunas que se acerca él en persona a buscar trabajadores para su viña ¿no es este nuestro Dios? Esta es la imagen que debemos tener nosotros de nuestro Dios, de un Dios que nos busca en la mañana, al medio día, en la tarde o al anochecer, que va y nos contrata a todos y a cada uno de nosotros para que vayamos a su viña a cosechar la fruta madura, la fruta que va servir para el alimento de mucha gente o para el vino de la alegría que tiene derecho a gustar todos.

Después el Señor llama al mayor domo y le dice que ya es hora de pagar. Llama primeramente a los últimos y comienza la paga y esos últimos que habían trabajado apenas una hora, reciben un denario ´el  pago de un jornada` y eso causa rabia a los primeros porque recibieron los mismo  y comienzan a quejar contra el dueño ¿yo he trabajado todo el día, hemos estado en pleno sol y nos pagas lo mismo que a esos últimos que no han trabajado ni siquiera una hora? Y ahí está la respuesta mis hermanos, esa respuesta que nos muestra nuestro Dios realmente actuando como el Dios de la vida de la bondad, el Dios  de la justica y de la verdad, el Dios del amor que no se conforma con que se repita el mandamiento aprendido de memoria sino que quiere que practiquemos en la vida que significa realmente amor. ¿Por qué se enojan? Les va decir el Señor “hicimos un trato, lo hemos cumplido, no estamos cometiendo injusticia, se te da lo que tu aceptaste, toma tu denario y vete, pero tienes que saber que yo soy libre de dar también a los últimos lo que a mí me plazca que sea así, aun dando lo mismo que a los primeros.

En esas palabras se vuelca la bondad de un corazón que no anda midiendo por cantidades las cosas que va compartir, que no anda haciendo diferencias entre este que trabajó una hora más y merece un cargo más o entre este otro que hizo una pequeña obra y que merece no ser removido. Nuestro Dios abre el reino a una manera nueva de pensar y a una manera de nueva de comportarse, estos son los caminos de Dios, estos son los pensamientos de Dios “yo soy libre de disponer de mis bienes, tú ya recibiste lo tuyo puedes irte tranquilo pero yo soy libre de decirle a este último que él también va recibir lo justo porque él también es digno, porque él también tiene una vida que defender y defenderla adecuadamente.

LA VERDADERA IGUALDAD ESTA EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE, NO EN EL RETACEO DE LOS BIENES

Hasta aquí mis hermanos es una iluminación tremenda esta, en momentos en que escuchamos tanto que todos tenemos que ser iguales, aunque como dice el pueblo “lo que pasa es que ahora hay unos que son más iguales que otros”. La igualdad de la que tanto se habla, la dignidad que dice que se defiende para todos no va en la medida del retaceo de los bienes que pueda haber sino en la medida de poder llegar al corazón del hombre para hacerle captar y conocer que tenemos un Dios que nos ha enseñado otras manera de pensar y de actuar. 

¿Te vas a enojar-le die el Señor- porque yo soy bueno? Eso es lo que a veces nos olvidamos, cuando a veces nosotros mismos pedimos por qué no se le paga más a este que es bueno, por qué se le está quitando ese cargo a este que ha sido muy bueno en ese cargo, por qué poco a poco vamos haciendo que aún dentro de nuestras comunidades parroquiales se vayan creando una especie de grupos de dominación que son inamovibles y que exigen pleitesía; algunos en la Iglesia hasta exigen que se les eche mucho incienso para estar contentos con lo que han hecho, para estar contentos delante de los hombres.

Tú te vas a enojar porque yo soy bueno. Palabra extraordinaria del Señor, palabra clara, no es el Dios  que anda repartiendo pegas por acá o que anda repartiendo algunas cantidades de dinero por otro lado; es el Dios que es amor y que desea y espera que quienes lo sigan lo comprendan, lo capten y lo enseñen así, no el Dios de los intereses ocultos o de los temores que se van propagando por un lado y por otro; el Dios del amor, el Dios de la libertad, el Dios de una justicia que no es pagar por la fuerza lo que el otro necesita sino darle todo aquello que en su vida es absolutamente necesario para que pueda el realizar su propia historia.

Amadísimo hermanos, esta palabra tan linda del Señor termina recordándonos el Señor el dicho que al comienzo de este evangelio se leyó Así comprenderán que “los últimos serán los primeros y los primeros los últimos” ahí está la igualdad, ahí está la fraternidad auténtica, ahí está el compartir que tanto anhelamos, ahí está una actitud para poder captar y comprender los problemas que a veces nos están encegueciendo; esta palabra del Señor “los últimos serán los primeros” ¿acaso no es la palabra que ayuda al que sufre, no es una palabra de vida para aquel que está amenazado en su propia vida, no es una palabra de aliento para aquellos que buscan dejar el lugar de ser los últimos y ser  reconocidos también como hijos del mismo padre, hijos del mismo padre Dios, hijos de la misma  madre Patria que tiene la obligación de buscar los pensamientos de Dios para que se incrusten en nuestras vidas; Y los caminos de Dios para que haya  más encuentro y no nos distanciemos los unos de los otros.

Esta es una labor  inmensa, este  es un trabajo al que estamos llamados todos, toda la Iglesia, todos los bautizados, todos los creyentes, todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Excusarse de decir una palabra de aliento en este momento, es cerrar los ojos a la historia y es cerrar nuestro corazón a la palabra que el Señor nos ha dado hoy día para nuestra reflexión y para nuestra acción.

Esto supone que tengamos los sentimientos de Pablo. Pablo dice “estoy completamente seguro, sea que viva o sea que muera, que Cristo será el glorificado” Pablo eta hablándole a su comunidad “mírenme, si yo me muero, me voy contento porque voy a abrazar al Señor,  voy a vivir con Él, pero por otro lado, quisiera seguir viviendo para enseñarles cada día el camino de la verdad. Eso es lo que nosotros tenemos que pedirle al Señor. Más fácil sería morirse en estos momentos, más fácil escapar de la realidad pero el Señor nos dice que tenemos que iluminar esa realidad con los ojos de Dios para que esa realidad se transforme en un espacio de vida y de esperanza para todos.

Entonces dice Pablo, si es verdad que me gustaría irme al cielo, me quedo con alegría entre ustedes mientras pueda decir y pronunciar entre ustedes ´palabras de vida y esperanza para todos`. Que esa sea nuestra súplica como comunidad en este día domingo, día del Señor. Amen.