Cochabamba

Homilía de Monseñor Robert Flock , domingo de ramos

Queridos Hermanos, quiero enseñarles este canto:

 Yo he venido para servir, de todo corazón.

Sean servidores ustedes también. (2-2)

Los señores de este mundo,

Les gusta someter.

Los humildes de mi Padre,

Se alegran por servir.

Yo les doy ejemplo

Maestro y Señor.

Quiero enseñarles,

¡Humildemente a servir!

¿Quién es grande del Reino?

¿Digno de honor?

Es quien se hace pequeño,

Que aprende a servir.

 Acabamos de escuchar el relato de la Pasión de Cristo según san Lucas. Este viernes nos toca nuevamente en la versión según San Juan. Es un drama de proporciones mayores en que se cumple la profecía del Santo Simeón cuando el recién nacido Jesús fue llevado al Templo de Jerusalén: «Este niño será… un signo de contradicción,… Así se manifestarán las intenciones de muchos corazones.» (Lc 2,34-35). Vemos en este relato las intenciones de los discípulos; todavía preocupados por quien es el más importante. Y entre ellos, vemos la intención de Judas Iscariote, con su beso falso. Se manifiesta la intención de los sumos sacerdotes, quienes no quieren saber si Jesús es el Cristo; sólo buscan un pretexto para crucificarlo. Vemos las intenciones de Pilato, Herodes y de los demás “reyes de las naciones, que las oprimen, mientras se creen benefactores.” Estos no buscaban la justicia con Jesús: Herodes quiso ser entretenido y Pilato buscó aplacar la gente. Y vemos las intenciones en el corazón de esta gente, que no dudaba en gritar “crucifícalo”. A la turba no les interesa la vida de un hombre; les gustaba una ejecución o un linchamiento cruel.

También vemos las intenciones en el corazón de Jesús. En sus palabras y gestos están reveladas:

• ¡Cuánto he deseado comer esta Pascua con ustedes! Jesús quiere compartir su corazón con sus amigos.

• ¡Esta copa es la nueva alianza en mi sangre! Jesús quiere unir a la humanidad con Dios.

• ¡El más importante entre ustedes es él que sirve! Jesús quiere servir, a sus amigos y a todos.

• Simón. He rogado por ti para que tu fe no falle! Jesús quiere el éxito y la salvación de Pedro y de sus hermanos.

• ¡Oren para que no caigan en la tentación! Jesús quiere protegernos a todos de Satanás y de su mal.

• ¡Padre, si quieres, aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya! Jesús, pues, quiere con todo su ser la voluntad de su Padre celestial.

• Judas, ¿Con un beso traicionas al Hijo del Hombre? Jesús quiere una relación honesta, transparente, y auténtica.

• Señor, ¿sacamos la espada? “¡Basta ya!” Jesús quiere poner un fin al ciclo de la violencia.

• ¡Verás al Hijo del Hombre a la derecha de Dios Poderoso! Jesús quiere compartir el Reino de Dios.

• ¡Lloren por ustedes mismos y por sus hijos! Jesús no quiere lágrimas para si mismo, pero quiere consolar a los que lloran en este valle de lágrimas.

• ¡Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen! Jesús quiere perdonar. Jesús quiere que Dios perdone, aun sufriendo esta extrema crueldad y odio.

• ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros! Claro, Jesús quiere salvarse y quiere salvar a nosotros. Pero esto no sucede bajando de la cruz.

• ¡Hoy estarás conmigo en el paraíso! Jesús quiere la vida eterna para Si mismo y para los arrepentidos.

• ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!

 Queridos hermanos. ¿Cuáles son sus intenciones y deseos hoy? ¿Qué quieres para ti mismo, para tu familia, para Cochabamba y para Bolivia. Comparte, ahora mismo, las intenciones de tu corazón con Jesús. No le mientes como Judas, no buscas manipularlo o instrumentarlo como Herodes y Pilato. No le pidas milagros que solamente satisfagan tus ambiciones de poder e importancia.

Que deseamos lo que él deseaba; lo que él desea.

Yo he venido para servir, de todo corazón.

Sean servidores ustedes también. (2-2)